Teoría de La Guerra de Las Galaxias (Escrito por karengrass)
Con el control en la mano, me encontré a mi misma haciendo zapping en la TV, a una hora del día donde el mundo televisivo parece un...
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TIEMPOS PARA EL OLVIDO

Autor/a: POLgarci
Estadísticas Resumen
Fecha de publicación: 12/01/2010
Leído: 2089 veces
Comentarios (1)
Valoracion de la obra: 5

No hay resumen
TIEMPOS PARA EL OLVIDO CAPÌTULO I Cuando Isabel se despertó esa mañana de un sueño intranquilo se encontró tumbada boca arriba sobre una cama y al levantar un poco la cabeza observo que no podía mover los brazos. No obstante aunque su espalda se hallaba rígida, no la impidió observar que su brazo estaba enganchado a un tubo de plástico y ala vez este estaba ligado a una bolsa de plástico con un liquido trasparente que colgaba de una barra muy fina. ¿Qué me ha ocurrido?, pensó. No, no era un mal sueño, – ella comprendió rápido que se hallaba en una pequeña habitación de un hospital y al dirigir su mirada hacia la ventana comprendió mejor su situación. Pero fue al observar que la lluvia golpeaba con fuerza los cristales – que terminó por angustiarla aun más todavía. «¡ Dios mío!» –¿Qué iba hacer ahora? –Pero pensó –que lo mejor era seguir durmiendo y olvidarse de su situación. Pero esto fue para ella algo imposible y, todo porque no tenia sueño y mismo si se esforzara no llegaría. La verdad era que seguía sintiendo un picazón en el vientre y los brazos, pero sobre todo más en el vientre que estaba cubierto por pequeños puntos rojos que le producían un intenso escozor. Quiso rasparse con los dedos, pero rápido – Pensó –, que sus brazos seguían atados a los barrotes de la cama. Luego mientras intentaba reflexionar sobre todo esto, reconoce que su mente no la daba ninguna solución a sus muchas preguntas y todo porqué su desesperación mantenía su mente rígida. –¿Qué podía hacer? – sino esperar a que se la pasase este profundo aturdimiento. Poco después, sumisa en sus pensamientos no llego apercibir que se habría la puerta. –Isabel –dijeron - «era la enfermera acompañada de un joven medico» –. ¿Isabel, son las diez de la mañana y querrás desayunar? ¡La voz era muy dulce! – Pero no obstante se asusto hasta que pudo ver sus rostros, dado que al principio creyó que podrían ser de nuevo los celadores de turno. Ella quiso darla más detalles, y explicarla sobre todo lo que la estaba sucediendo, pero en esa circunstancia se limito a decirla: –Sí, sí, gracias, pero María, por favor desátame las manos. Fue de nuevo el tono de voz de la enfermera que la tranquilizo, pues la enfermera merced a su dulce conversación, siempre encontró en ella una notable diferencia del resto de los que la a tendían. –Isabel bonita, -¿te encuentras bien?, -¿necesitas que te ayude en al algo más? Isabel contestó mirando hacia ambos lados de la cama: –Si ya estoy mucho mejor. Después con una pronunciación cuidada, se esforzó por fingir su voz de todo lo que pudiese llamar la atención sobre su verdadero estado. Después, la enfermera colocó su desayuno entre sus piernas y fue cuando el joven medico dijo: –¿Isabel de verdad se encuentra usted bien? –Pero ella reconoce que en ese momento no tenia la menor intención de contestar, por eso hizo una larga pausa con el fin de seguir contestando lo menos posible que era la misma actitud que había adquirido durante su viaje e incluso los días que llevaba encerrada en ese dichoso clínica. Es verdad que a la vez ella lo que la apetecía era levantarse tranquilamente y, vestirse sin ser molestada, pero después pensar en todo lo que podría intranquilizarla, se convenció que no llegaría con sus contradicciones a una conclusión sensata. Ya lo había intentado en más de una ocasión, pero esta vez al balancearse con más fuerza, observo que apenas podía guardar el equilibrio y rápido comprendió que sin ayuda de ellos la sería imposible. Durante un momento todo permaneció en silencio.–«Me ayudaran», se dijo animada por alguna posible esperanza. - Fue así porque María no tardo como siempre y con cierta naturalidad sujetó su espalda con el fin de incorporarla. –Isabel la aconsejo que no tiene usted que permanecer mucho tiempo en esta posición. Después reconoce que con más lentitud logró incorporar la cabeza. Pero cuando irguió medio cuerpo, le entró como un mareo y –Pensó que si continuaba en esa compostura la faltaría el aire y por eso prefirió volver a la postura anterior. Después como, jadeando de semejante esfuerzo, siguió tumbada igual que antes, y de nuevo se vio como aturdida, luchando con sus temores y sin la posibilidad de poner sosiego ni orden en sus confusiones. –«¡Dios mío!»,volvió a pensar. ¿Qué podía hacer ahora? Iniciar de nuevo un esfuerzo personal: –Pues si era joven, y mismo si el mundo y la gente le parecían a ella como algo incomprensible y peligrosa… Reconocía que su mente se hallaba en un vació, perdida y amedrentada. Pero también comprendía que de vía reponerse y luchar contra esos hombres y mujeres que la violentaron. –Bueno, la esperanza nunca se pierde, no y no debe estar perdida de ante mano… – Por eso penso, que si encontrara alguien que me ayudara, es cuando habría llegado el momento de solucionar mi problemas, que me permitan comprender que lo que me allegado es por culpa de los demás y no por mi culpa. Por eso el que me ayude debe ante todo valorarme y yo a la vez tomar mi vida en sus manos. Modificarme es un acto valiente y no por placer sino por necesidad. –¡Isabel, el medico está aquí!. –«Si ya lo veo», - dijo ella con voz entre cortada como temiendo a la vez alzar la voz y que al doctor le pudiera parecer mal. –Isabel –volvió a decir María acercando su rostro hacia ella, –el doctor esta aquí porque desea saber como te encuentras, y además, desea también hablar personalmente contigo. –Buenos días Isabel, dijo el doctor con voz dulzona. –¿Se encuentra ya mejor? –, no, no me encuentro del todo bien y además, le aseguro doctor que me pica todo el cuerpo. –Voy en seguida de nuevo a intentar incorporarla desatarla,–pero prométame que no se arañara las heridas. –De otro modo, nos veremos obligados a seguir actuado de la misma forma; dado que por desgracia y según se mire yo no soy responsable de su tratamiento. –Pero doctor –exclamó Isabel irritada, fuera de si y olvidando la última advertencia del joven doctor –Yo no puedo seguir atada de esa manera, y le pido por favor que me desate ya que en esta postura es insoportable seguir. –Sólo un momento de paciencia, pero prométame que no se levantara de la cama. –¡Doctor cómo pueden hacer con una persona una cosa así! Ayer por la mañana me encontraba bien y los celadores bien lo sabían. –¿ El porqué doctor, me pincharon tres veces ayer en el vientre? –María desátela, pero que siga en la cama sin moverse. Y mientras Isabel articulaba mal y atropelladamente todo, él se acerco un poca de la cama y dirigiéndose a la enfermera la pregunto: – Quien es el sicólogo que trata a está joven. –El doctor Gutiérrez, un viejo mejicano que apenas hace una semana que se incorporo en el sanatorio. –¿Permítame que la diga que esta mujer yo no la veo tan perturbada como para inyectarla tanto medicamento? –¿Doctor qué quiere que yo le diga? - ¿Esta joven es un tesoro y no me diga que no es bonita?. –¡Sí, le aseguro que jamas vi una mujer tan bonita –, bueno mejorando lo presente! –gracias doctor es usted un verdadero caballero. –¿Señorita entendió usted algo de lo que hablábamos? –Pregunto el doctor a Isabel. –Si –¿Y no me tenga por tonta? –¡No por Dios! –Exclamo el joven doctor entre sonrisas. Isabel ya estaba mas tranquila y por eso no dejo de mirar con simpatía al joven doctor y todo a pesar de que al principio le pareció que sus palabras eran insuficientes. En todo caso ella empezó a pensar que el doctor estaba dispuesto ayudarla y de nuevo se considero que por fin estaba en buenas manos. CAÌTULO II Al día siguiente cuando despertó, tenia lamente clara, pero se sentía avergonzada, y al mirarse en un espejo y ver que era todavía hermosa en lugar de infundirla confianza sólo sirvió para revivir de nuevo el dolor del día anterior. Pero reconoce a la vez que todo no fue negativo por que al recordar detenidamente el agradable rostro del joven doctor y al meditar sus palabras sintió un cierto placer que contribuyo a levantarla de nuevo el ánimo. Estaba sorprendida de sí misma. Nunca se había imaginado que podría hablarse de aquel modo, de cosas que hasta ahora de un hombre ella no se había imaginado. Ella recuerda que nunca un hombre le había moralmente dado tanta confianza y todo porque su vida no fue un camino de rosas. Por eso para comenzar les diré que mi vida no fue un camino de rosas ya que pase en un internado de monjas más de diez años y más tarde cuando volvió con sus padres las cosas no me fueron bien con su tío. Por eso los hombre después a parecieron en ella como algo incomprensible, como sobras tortuosas vacías y peligrosas. Al principio se creyó perdida como una adolescente, pero después al intentar superar sus temores fue cuando comprendió que los hombres eran generalmente perversos y violentos y hasta ahora el tiempo no le había permitido descubrir que sus temores no eran infundados. luego cuando quiso modificar su situación ya fue demasiado tarde. Al reflexionar sobre su pasado familiar ella reconoce que el silencio comporta sufrimientos. Pero también es importante saber que en un momento dado, no es fácil intentar cambiar el pasado. Porque mismo si nuestra cadena generacional nos impuso continuar siendo el eslabón de ella; se trata de comprender a la vez que no deberíamos por todo esto sumisamente agachar la cabeza. Por eso estaba convencida que podemos y, debemos protegernos analizando con detalle para después luchar con valentía contra todos eso perjuicios. Por otro lado, ella reconoce que no hay que colocarlos a todos en el mismo rasero ya que también abría que estudiar con interés las personas y los momentos felices que jalonan su vida familiar. La primera imagen que llega a su mente es la de su difunto padre, un señorón muy rico y piadoso, propietario de gran extensión de tierras, con grandes montañas en el norte, bosques en el sur; pero su mayor extensión se hallaba situada en el Estado de Oaxaca. Oaxaca es uno de los mas importantes estados México, y el más maravilloso donde según la tradición mixteca, una persona sana es alguien que está contenta, serena, con ganas de trabajar y comer. Al parecer cualquier individuo puede alcanzar tal estado de bien estar, pero al parecer lo difícil es estando lejos de Oaxaca de sus valles, de sus fiestas que en brujan los misterios y la luz de Oaxaca. En la época colonial, Oaxaca llegó a ocupar un lugar determinante en el desarrollo de la Nueva España. Las estancias de ganado mayor alimentaban de lanas a los telares de Puebla, las haciendas cultivaban caña de azúcar con la que se elaboraban los más afamados dulces del virreinato, también se criaban los mejores caballos del continente, se explotaban el oro, la plata y los tintes derivados del empleo de la grana cochinilla, y a los puertos de Huatulco y Salina Cruz arribaban los tesoros de Perú, Guayaquil y Guatemala y las sedas, telas y especias cargadas en Filipinas. El desarrollo de las ciudades, puertos, ingenios e industrias, implantado en paralelo con las glorias y miserias de la tarea evangelizadora, no derrocó el sistema de creencias y modos de vida de las comunidades indígenas, que integraron sus viejos valores, sin apenas modificarlos, con los símbolos y prácticas de la nueva fe. En 1577, el obispo de la diócesis de Oaxaca, Fray Bernardo de Alburquerque, narra a Felipe II las dificultades de su tarea en una tierra donde los indios hablan 22 lenguas, viven "más derramados y esparcidos" que en Vizcaya y en Navarra y "maman las idolatrías de los pechos de sus madres". Pero reconoce que para ellos las cosas no fueron también como se esperaba, pues ella recuerda que también hubo malos tiempos, años de cosechas malas, de tórridas sequías, de animales muertos por la sequedad, enfermedades donde niños como sus hermanos que a los pocos años murieron. Epoca donde los rezos de los campesinos se dirigían hacia el cielo en busca de alguna explicación por tanta desgracia y donde ella como muchos se preguntaba: - ¿Donde esta Dios cuando los hombres sufren? Su madre tuvo dos hijos, y una hija, la menor a la luz de sus ojos y la de su alegría para su debilitado corazón. Quizá por ser niña granjeó en sus padres la admiración, aunque la verdad es que ella nunca encontró explicación a tanta admiración, dado que por razones que ella nunca comprendió de muy niña fue internada en un colegio de monjas. Aunque reconoce que era una costumbres de la gente de su clase, dado que su padre según su información, era un descendiente directo de José María Murguia, el primer gobernador del estado libre y soberano de Oaxaca, su madre una mestiza de familia acaudalada de la capital y su tío un borracho, mujeriego y jugador. A los 18 años salió del convento cuando ya la familia vivía de nuevo en la opulencia y atrás quedaban los años de sequía y penuria. Fue cuando de nuevo los días transcurrieron felices, hasta que una tarde les llego la noticia que su padre había encontrado la muerte cuando galopaba en su caballo. Después el rumor cundió lentamente pero cundió y hasta los gañanes y los pastores de los cerros más lejanos comentaba que no fue un accidenté si no un asesinato con alevosía y premeditación. Dicen que fueron los propios empleados los que comenzaron estas murmuraciones, y que después siguieron loe propietarios de las fincas colindantes. También no tardaron de esparcirse rumores por toda la comarca, hasta que nadie dudó que su tío y la hija de un cacique tenían embrujado a toda la familia. Un día bien recuerda que el cacique su hija y su tío entraron sin forzar la habitación de su madre. Al entrar el cacique dio un alarido, a brío sus brazos con un ademan muy extraño, para después encerrarla en una habitación contigua donde luego de unos incomprendidos bramidos, volvió de nuevo abrir la puerta permitiendo que los demás entráramos, y vimos que su madre yacía inmóvil en el suelo embadurnada con ungüentos de mal olor, los ojos entreabiertos y respirando como si el corazón se hubiera ausentado del cuerpo. El brujo dejo de aullar, mientras ella lloraba en la pieza de al lado, donde su tío la repetía que era necesario la ceremonia porque su madre se hallaba poseída por el diablo. –Dejen tranquila a mi madre y recuerda que no deje de gritar…Después su tío la cogió fuertemente del brazo y la encerró en una pieza contigua. –¡Tío! ¡Tío! Por favor qué no la hagan mal, que la dejen tranquila. –Tú te callas, Tú madre después de la muerte de tu padre esta mal de la mollera y tu no tienes nada que reprocharme. El brujo se quedo unos días en su casa y cuando termino sus griteríos, se llevaron a su madre a la capital. La encerraron en una especie de convento, para que las monjas de clausura se ocuparan de ella, y desde entonces no volvió a verla con vida. A partir de aquí fue la señal que inicio el terror . Alguien con la ayuda de sus esbirros le hacia la vida imposible estos armados con escopetas, malo olientes rodeaban la hacienda, y el miedo y los sufrimientos por las noches fueron en aumento. –¿qué había hecho ella para que la amenazaran y quien eran ellos para que ella pudiera crearles algún problema? –Nada, ella no era nadie y lo único que no llegaba a comprender era el porque alguien la culpaba de que la policía merodeara la hacienda buscando pruebas del accidenté “imprevisto” de su padre. La casa era muy grande y el miedo acumulado por su constante inquietud, la llenaba de una continua angustia que ni los amuletos y las hiervas que su vieja sirvienta la preparaba la servían para nada. Las noches eran eternas y los ruidos no la dejaban en paz y en las galerías los aullidos acompañados de maldiciones eran constantes. –¿ Qué es lo que la exigían a ella esos gritos apocalípticos que llenaban la casa? –No nos negaras gritaban los energúmenos que eres tu la culpable de todas las desgracias que se acumulan en esta casa. La verdad que todo lo que la estaba sucediendo le hacían insoportable su instancia en la hacienda. –¿Pero que hacer? –¿A quien recurrir? Y los días se hacían insoportables ellos se seguían, se repetían y se perseguían. Así como las noches donde para vencer el miedo se arrastraba de un lado a otro de su habitación observando como los reflejos de los faroles del patio con el viento proyectaba incomprendidas figuras sobre los muros de su alcoba. –¿Qué importancia podría tener ella, para que alguien quisiera infundirla miedo de esa manera?…– No, no llegaba a comprender que quisieran volverla loca y encerrarla de nuevo en un colegio interna o un convento como a su madre. Esa noche incapaz de comprender nada de lo que la estaba sucediendo, se fue a dormir con el ánimo más tranquilo y después de mucho tiempo en desvelo a las dos de la madrugada alguien golpeo la puerta de su dormitorio. –Patrona, patroncita, allá fuera andan gritando como perros furiosos ….y corrió hasta cobijarse en su cama. Era Lupita su fiel sirvienta que atemorizada se hecho temblando en sus brazos. De madrugada bajaron las dos atemorizadas a la cocina donde Melilda contaba la versión de lo ocurrido esa noche, donde los peones aterrorizados ante los bruscos movimientos del brujo gritaban como perros rabiosos. Ésta era un personaje no igual que la mayoría de las viejas del lugar, puesta ésta a la vez tenia fama de bruja, chismosa y a la vez era comadrona. Melilda, se ocupo de ella desde que era una niña como antes de su madre. Toda su familia había trabajado como sirvienta en la hacienda y ella conocía todos los pormenores de sus descendientes. Ella también recuerda que muchas veces quedó dormida acurrucada junto al brasero oyéndola contar historias y aprendiendo lo que es el miedo. Y aunque ahora ya estaba grandota, seguía sintiendo un miedo atroz al recordar las historias que Melilda contaba. –Por favor mamita… –Quiere contarme lo que sucede de una vez en esta casa. –Isabelita bonita tomate estas hierbas para calmarte que me dieron para ti y que dicen que quitan las penas. –Isabelita linda, no me acuses, no seas mal pensada mira que yo te quiero mucho ya que tu eres como una hija para mi. –Quédate aquí con nosotros te conviene, que te van a gustar mucho esos buñuelos que hice para ti. Todavía quedan sirvientas que se enorgullecen del hecho de haber estado tanto tiempo en una casa y ella sigue contando que esa tarde terrible en la que su patrón entró ya cadáver en la capilla. Fue un de las causas de terror que ella mas recuerda, ya que desde entonces el miedo la impidió transitar sola por los corredores cuando se acercaba el anoche, y todo porque dicen que el alma de su amo se la aparece montado en su caballo, la persigue y ella ya esta demasiado vieja para correr. Por eso con esas historias de apariciones, un estremecimiento de miedo sacude la casa, y los criados se encierran en la cocina a rezar rosario tras rosario a la vez que no cesan los trotes de caballos retumbando la casa así como también sus incesantes aullidos. –Mi niña, esto nos va a volver locos a todos y sólo sabemos vencerlo con estos rezos continuos que al atardecer envuelve la casa. – Así termino tu madre y así terminaremos todos si no aparece un día el malvado que asesino a tu padre. La verdad es que Isabel estaba convencida de que lo que allí se contaba algo una parte era verdad, porque su madre termino perdiendo el juicio, pero ella reconocía iba por el mismo camino, porque cada vez temía más la llegada de la noche. Esa tarde volvió a encerrase en su habitación, hasta que muy tarde quedo dormida en un profundo sueño similar a una perdida de conocimiento y todo porque se sintió suficientemente cansada. Sin embargo recuerda que también esa noche le pareció como si se oyesen fuertes aullidos, y unos pasos fugaces acompañados de un ruido en la puerta y fue tal el desasosiego que sintió que ciertos momentos perder el sentido de su propia existencia. Existencia que día a día se hacia más insoportable; hasta el extremo de pensar que se estaba volviendo loca. CAPÌTULO III Era muy de mañana cuando ella despertó: –¡Dios mío, tenía que hacer un gran esfuerzo, con el fin de poder escapar de una vez para siempre de la situación insoportable en la que había estado sometida y ahora debía de poner aprueba las decisiones tomadas la tarde anterior. Para ello que mejor que la oportunidad que la estaba brindando el nuevo doctor que ahora la atendía. Mientras reflexionaba sobre su triste existencia, volvió a oír de nuevo la voz dulce del doctor: –Animos señorita son las siete de la mañana y ya debería estar incorporada. –¿No me diga que no se siente usted mejor? –¡Que voz mas dulce! Isabel se alegro de oír y ver de nuevo al doctor que tanto la reconfortaba. – ¿Por favor doctor podría decirme como se llama usted? –Bueno, –yo no me llamo. – A mi me llaman Ernesto, –bueno para usted el doctor Ernesto Rodríguez. –«Pero además la aconsejo señorita que no debe permanecer tanto tiempo en la cama». –Por favor, –relájese y siéntese en esa silla que quisiera hacerla una preguntas. –¿Usted sabe donde se encuentra? – Doctor, – le diré que me imaginó que me halló en una clínica; – pero también le diré que no se porque? –Isabel y perdone que la tuteé, pero me parece que as debido de sufrir mucho y tu mente todavía no esta muy lucida. –No obstante yo quiero ayudarte, pero tienes que ser sincera con migo y además deberás poner mucho de tu parte. –Bueno, te diré que estas internada en la Clínica—López Ibor de Madrid y que por aquí sólo aparece de vez en cuando un señor que dice representar los intereses de tu familia. –Tú eres mexicana y la verdad que mismo si esta clínica tiene fama internacional no se para que te trajeron tan lejos. Aunque si te puedo decir también que con este último tratamiento te encuentro muy mejorada. –¡Gracias a usted doctor, porque antes ni mis ánimos ni mis fuerzas me acompañaban!. –Llevas mucha razón porque tú historial no es muy alentador; aunque yo creo que si pones de tu parte podremos llegar a buenos resultados. –También té aseguro y es sorprendente como en el transcurso de unos días tú situación a cambiado a más de 60% . – Y si sigues así pronto podrás pasear por los jardines que tanto te hace falta ya que estas más blanca que la nieve. Es verdad que durante la primera semana que el doctor se ocupaba de ella su mejoría fue sorprendente y reconoce que las visitas periódicas del doctor la ayudaba enormemente a mejorar su existencia. Pero tuvo que esperar a la segunda semana para conseguir salir a pasear al jardín. Las animadas charlas con el doctor fue para ella la mejor terapia y aunque seguía sintiendo la nostalgia de volver ver a su madre, reconoce a la vez que los días transcurrían más apacibles y sentía también cada vez más ganas de vivir. Además observo que el doctor pasaba cada día mas horas con ella lo que compensaba sus interminable horas sin visitas de nadie. De su madre cada vez la llegaban menos noticias y su tío no tenia ni ganas ni tiempo de ocuparse de ella. Por eso su tío había delegado en un abogado madrileño, frío como un témpano que se limitaba a informarla de los pormenores de sus gastos, decirla que todo iba bien y, además, se limitaba a decirla que cuando se curara , según su tío le dijo que aprovechara para visitar las principales ciudades de Europa. –¿Debo darme por satisfecha con esas excusas? ¡AY! seguramente no tengo más remedio que hacerlo. Mi vida deberá de ser así y siempre me tendré que dar por satisfecha; pues vine al mundo acompañada de continuas desgracias y era lo único que la quedaba. –Estimado amigo, ahora le diré sinceramente que sólo me queda usted y mi error es que usted no tendrá tiempo para ocuparse de mi y con el tiempo seré un simple pasaje en su existencia. –Isabel no se preocupe por el mañana y ocúpete del hoy, yo estoy aquí para ayudarla; porque reconozco que a pesar de sus dudas mas allá de mis obligaciones esta el interés por su persona. –bonita aquí no hay más milagro que el esfuerzo que hagas tú por querer vivir de nuevo una vida normal y tengo la certeza absoluta de que tu aras lo imposible. –Te propongo una apuesta. Si logro mejorar tu situación me tienes que prometer que aras lo que te dijo el asesor de tu tío. Distraerte, viajar y olvidar de una vez por todas lo que tanto aflige y eso será mi mejor terapia. – Inténtelo merece la pena ya que no puedes seguir encerrada dentro de ti mismo. –Eres tan bonita y tan joven. – Isabel tienes muchas posibilidades de solucionar tu actual situación y yo te prometo que te estoy aquí para ayudarte. –¡Era tan fácil todo lo que el joven doctor me explicaba!. –Pero lo que no sabia él, era que su situación no era tan fácil como él creía. Ya que en la soledad de la noche los recuerdos la ahogaban en la esperanza y como una insistente gotera caía de nuevo una incorregible contradicción. – Después de la muerte de mi padre, mi tío me lo explicaba todo. Me lo exigía sin más, con esa fingida vehemencia de su falsa expresión. Mi tío supo hasta la muerte “accidental” de mi padre mantenerse en la periferia de la maldad, cuidando el no mencionar a mis padres. Sí, yo siempre me decía que mi tío no era un mal hombre y siempre tuve la certeza de que siempre careció de rostro. Después una vez hizo desaparecer a su padre, ni siquiera supo fabricarse una máscara para ocultar su avidez de ese rostro que el nunca tuvo, porque nació sin él. Si, no vallan a creer otra cosa, mi tío era un desgarrado, un borracho, un jugador empedernido y mal parido. Siguieron caminado, porque no podían quedarse parados ahí, contemplándose el uno al otro, aunque reconoce que era en realidad lo que ellos quería. Pero al darse cuenta él doctor de la situación por la que ella atravesaba, suspiro tan cerca de ella que la hizo de golpe cambiar sus pensamientos, para después sin más cogerla de la mano y darla las gracias por toda la confianza que estaba depositando en él. No fue sólo por eso que suspiro él esa mañana, si no también por su dulce mirada que a él tan feliz le hacia. Él también suspiro por su ilusión delicada, de esa idea fantástica, extracta que le causaba esta la bella y joven mujer. Así como también que se sentía asustado por estaba empezando a enfoscar sus sentimientos. –Si él tenia miedo que ella pudiera fijarse en él, un muerto de hambre que para sacar su carrera universitaria tuvo que trabajar de camarero muchos años y estaba seguro que dejaría más tarde o más temprano de interesarse por él. –Sé lo que estás pensando y no me mires sorprendida, ya que por María se quien eres y no tiene para mi la mayor importancia tú situación económica, para mi eres mi ángel de la guardia mi salvador y tus orígenes me importan un bledo. –Sabe no puedes dejarme sola, te necesito y te pido por favor que sigas conmigo incluso el día que deje este sanatorio. CAPÌTULO IV De nuevo estaba sorprendida de sí misma, su mejoría fue sorprendente y nunca se había imaginado que podría hablar de aquel modo. Se encontraba en un bonito hotel de la costa azul y además hablando con Ernesto de las cosas que había leído, visto, soñado durante los diez años que había pasado en el colegio de monjas. Luego cayó, para dejarle hablar a él; pero no pudo. –Lo siento Ernesto pero no se si es así como tengo que comportarme. –¿No será culpa del champan? –¿ Como tu dices lo mejor será tratar de olvidar todo mi pasado? –Además tengo que decirte que –Quiero que me beses ahora, que me enseñes a hacerlo. ––¿podemos a hacerlo ahora?. – Te quiero y soy totalmente tuya y quiero que abraces y me beses. Después Isabel siguió hablando en tono cariñoso. –En primer lugar te diré, que da la casualidad de que te quise desde el primer día que te vi. –Es verdad que yo no quise más que aun persona, que fue mi madre; pero ahora es a ti en verdad a quien yo más quiero y todo por eres tú quien me está enseñado a vivir. –En segundo lugar, si no estás enamorado de mí, podrías enamorarte después de conocernos más afondo, porque yo te aseguro que ya no podría vivir ya sin ti. –Y en tercer lugar, te diré de nuevo que tu procedencia modesta me importa un rábano. –Te prometo que no te dejare jamas y que antes si quieres visitaremos tu familia y nos marcharemos cuando tu quieras a América. Ernesto desde un principio también la amaba intensamente y nunca rechazo esa posibilidad. Tenia un recuerdo demasiado vivo de su inocencia, y frescura de sus lagrimas y por eso no dudo un instante en fundirse con un abrazo y un beso interminable. –No esperaba tanto de ti, ya que yo creía que no estabas enamorada de mí. –No digas tonterías. Lo que si me pareces es demasiado joven. Isabel estaba de nuevo esperando un segundo beso y respiraba ansiosamente hasta que volvió a decir. –Ernesto amor mío: –«!Tendrás tanto que enseñarme!». El rostro de Isabel reflejaba el encanto de una adolescente, y Ernesto la dijo instintivamente: –Mi vida en toda circunstancia no permitiré que las cosas no puedan salir como tu quieras. Al día siguiente y después de una noche de ensueño pasearon como dos adolescentes cogidos de la mano por el famoso paseo de los Ingleses de Niza. A lo lejos se confunde los colores rosa y crema de las viejas fortificaciones y mas al fondo el comienzo de los Alpes que separan Francia de Italia. De frente las aguas azulada y bulliciosas al arrastrar en su continuo ir venir las miles de pequeñas piedras ennegrecidas y plantas marinas hacia la superficie que componen una peculiaridad está zona del mediterráneo. Más tarde bajaron a la playa donde se colocaron el traje de baño y reconoce que se sintió la mujer más feliz. Hasta los niños corrían animando el ambiente y mientras ellos debajo de la sombrilla observan el ir venir de los bañistas. Luego el sol de medio día dominaba el cielo y mar hasta la blanca línea de Cannes mientras veleros en la lejanía arrastraba tras sí un hilo del mar lejano y espumoso. Luego Isabel cerro los ojos, se hizo la dormida hasta que luego al abrir los ojos observo dos labios carnosos de Ernesto susurraban lindas palabras para después sellar su boca con un beso profundo. Al día siguiente alquilaron un vehículo con la idea de visitar Italia y sobre todo la cuidad del amor–Venecia. Al salir de Niza, se extendían más allá, en el paseo, el casino, las tiendas elegantes y los grandes hoteles trasladaban sus moles hacia el mar estival. Al salir de Niza y a pocos kilómetros se encuentra Monaco, la metrópolis del juego, risueña y seductora. Esta inolvidable ciudad se recuesta coquetona sobre una colina de color rosa, y como bien llamada cementerio de los elefantes - refugio y muerte de los pudientes. De pronto al dejar esta lujosa ciudad, entramos en los Alpes, coronados de brumas y con las laderas cubiertas por mosaicos de chalès franceses y villas italianas y, todo entre decenas y decenas de túneles y viaductos. A lo lejos, San Remo, con sus poéticas playas donde el difunto emperador de Alemania Federico Guillermo, lanzaba los esputos de su mortal dolencia. En la autopista se anuncia: –Génova . –¡Ya estamos en la verdadera Italia!. Si viniéramos por el mar solitario y monótono, encontraríamos las embarcaciones de los pescadores y experimentaríamos una impresión profunda al entrar en el puerto moderno y en plena actividad. Génova es la ciudad de los contrastes: grandes palacios y en otros tiempos míseras callejuelas. Arriba, en las cumbres de las colinas: Jardines frondosos y villas marmóreas. Abajo, cerca del puerto: barrios que son verdaderos juderías. El afán de hacerlo todo en medio de la calle, es lo único que en Génova, delata a Italia. Génova es la ciudad del mármol. Como en ninguna otra parte de Italia, ni del mundo, sé uso esta piedra preciosa con ese desprecio de la abundancia. Durante seis horas, en el automóvil atravesamos el accidentado terreno de la Liguria y la perforada cadena de montañas que rodean Génova, la fértil y hermosa Lombardia; esa inmensa llanura siempre verde, la cual atrajo con sus riquezas, las invasiones de las gentes nórdicas. Estas hordas barbaras batallaron con feroz pasión derramado ríos de sangre. Después estas fértiles tierras se vieron invadidas por las caballerías de los reyes de Francia, los gloriosos tercios Españoles y los batallones de Napoleòn Ofrece hermoso espectáculo la vega que se pierde de vista como un mar verdoso, sin la mas leve alteración del terreno, cruzada por mansos ríos y anchos canales. Los Lombardos para mí, son “los Catalanes” de Italia. En su ininterrumpido viaje, nuestro automóvil y autopista, pasa de largo Milán. Milán la capital moral de la península. Milán resguardada por un cinturón industrial sorprendente; pero más aun que su industria, ejerce Milán un poderío universal en el mundo del arte y de la música. Su Escala, la Opera más famosa del mundo que levanta su mole de Coliseo de a principios de siglo. Que me perdone Turín, ya que debido a la velocidad que el automóvil desarrolla por la autopista, no me da tiempo apenas a leer la desviación de esta histórica ciudad del Píamente. El automóvil ya amenos velocidad nos permite divisar detenidamente la pancarta señalando Pisa, ciudad famosa por su torre inclinada. Más tarde una bifurcación señala Florencia, la maquiavélica ciudad de la conspiración y el continuo asesinato. La monumental ciudad de los cuentos verdes, de las escandalosas aventuras, de las regocijadas orgías y de las serenatas amorosas. Aquel pueblo impresionable, que como el diablo de nuestro refrán: - Hartos de carne, se metían a frailes. Eterna excreción de dejar en su vida, una obra de arte esencialmente religiosa, con el fin de su eterno perdón. Sin descanso seguimos la marcha y nos aproximamos al Adriático. El Veneto extiende sus tierras bajas con tal lujo de fertilidad, que me recuerda la vega Valenciana y vemos como va innundandose el campo al aproximarse a Venecia. Se llega a dudar de la realidad, de tanta belleza, al ver como se destaca sobre la verdosa sabana. –¡Si ya divisamos Venecia!. –Esa extraordinaria ciudad flotante, dorada por un sol pálido y envuelta por una ligera bruma que hace que apenas se divisen las enormes islas que son jardines. A nuestra derecha se destaca una inmensa industria pasada y petrolera, con grandes buques que demuestran la grandeza que aun perduran, de la comercial Venecia. Para poder llegar a ciudad, el automóvil entra en un puente de una legua artificial que une Venecia con el continente. Una obra de cuatro mil metro, construida en su época con mármol de Istriay sostenido por doscientos veintidós arcos. Al fin, y después de abandonar el automóvil en un inmenso explanada, nos introducimos en las barcaza que nos conducirá al Gran Canal. Una vez en ella, divisamos toda una población flotante de góndolas y pontones, meciéndose y llenas de viajeros que esperan desembarcar en las paradas de los autobuses o coches flotantes, para que les lleven de nuevo a los diferentes lugares de la ciudad. Por el Gran Canal, pasan surcando el agua como flechas, las barcazas de la limpieza, de la construcción y también toda clase de comerciantes y vendedores con las barcas cargadas de hortalizas, carne, leña, pescado y agua. A lo largo del canal, filas de palacios que parecen dormir, con sus ventanas cerradas . Sólo los gritos de las gentes o de los gondoleros, rasgan su majestuosa calma. Hay que pasar muchas horas en San Marcos, en el palacio Ducal, o en el archivo del Estado, para darse exacta cuenta de la grandiosidad de aquella República; su poderío, la fuerza de su marina, la astucia de su famosa diplomacia y, su poder económico que se sentía en todas partes. Al entrar en la plaza de San Marcos y antes de contemplar los famosos monumentos que cierran su fondo, mi atención es atraída por las miles de palomas que con su plumaje negro, van saltando como un enjambre de pulgas sobre el pavimento de mármol ; o remontan para descansar en los relieves de los palacios. Para después volando en apretados escuadrones caer sobre el primero que les ofrezca unas migas de pan o granos de maíz. De frente y al levantar de nuevo se descubre la Basílica de San Marcos, con su suntuosa fachada que nos vuelve a recordar la grandeza y conquistas de la República Veneciana. A su derecha, el palacio de los Dogos que alza su severa mole junto al templo. Es hermoso observar como brillan al sol sus amarillentos mármoles y sus rojizos mosaicos. En este palacio de los Dogos, después de un encuentro fortuito en los grandiosos carnavales Venecianos; las rubias damas daban citas al doncel que llegaban bajo sus ventanas, en oscuras góndolas. Al interior, pozos y mazmorras desde las cuales el conspirador desgraciado, o el adultero sorprendido, daba el último adiós a la luz y a la vida. Por todo Venecia se puede idealizar la poesía. En esos canales angostos y tortuosos, que parecen de tinta y, en los cuales el remo, con ese eco tan peculiar que solo se escucha en los cementerios. Uno cree soñar, o vivir en un mundo fantástico, cuando tendido sobre los cojines de una góndola acompañado de tu amante, paseas por el Gran Canal y sobre todo cuando el gondolero a cambio de unas monedas lanza sus dulces cantos. Después de unos días inolvidables se vuelve a la realidad y se piensa en lo que se vio el día anterior y, lentamente en el recuerdo desfila la Venecia negra, la Venecia dormida bajo la acaricia de la luna, esos canales de fantásticos reflejos que desaparecerían de nuestros sueños si intentáramos con un pincel, reproducirlos fuera de ella. Pero serian interminables, los escritos y poesías que podríamos escribir. Noches de ensueño ante la magia difusa del sur dulce y cálido que penetro en ellos y bien la recuerda como ella se iba separado de la dura zarpa de la inconsciencia para ahora ir fundiéndose entre mullidos cojines del blando colchón que ya formaba parte de ellos. CAPÌTULO V En el compartimento de primera ese día hacia un calor sofocante y en sus muros colgaban los cuadros de un gran colorida. Isabel estaba tan contenta que no llegaba a disimular su felicidad, después de Francia, Italia y ahora París la capital del mundo. Al atravesar el tren la campiña francesa, los dos quedaron cautivados por su verdor y sus bien cultivadas tierras regadas gracias a su fabulosa obra de ingeniería. Es a la vez impresionante su paisaje visto desde el tren, cruzar sus amplios canales y ríos en su mayoría navegables. Al acercarse a la capital ni una nube cubría en ese momento París, dejando al descubierto su bien diseñado urbanismo. Si fue al acercarse a la capital francesa, que Teresa desde la ventanilla de nuevo quedó embelesada, ante la inmensa urbe con más de diez millones de almas. Cuando estalló la Revolución Francesa, en 1789, se instauró la Iª República, destronando a la monarquía existente, pero fue después de la Revolución y con Napoleòn al frente que la grandeza de París sobre el resto de las ciudades francesas aumentó de forma considerable. No obstante la ciudad fue la que más sufrió por su gran inestabilidad política a lo largo de todo el siglo XIX, al ser el centro de las revoluciones de 1830 y1848 que impusieron cambios políticos importantes en Francia. En 1844 sé construyó otra muralla defensiva(hoy el bulevar periférico). A comienzos de 1852, el emperador Napoleòn III transformó radicalmente París bajo las sugerencias de su prefecto, Eugéne Haussmann. Los nuevos parques de Boulogne y Vincennes embellecieron las zonas oriental y occidental de la ciudad, y los nuevos bulevares facilitaron el acceso al centro de París. La historia de París está íntimamente ligada al Sena; de hecho su nombre proviene de los parisii pescadores celtas que se instalaron en la isla de la ciudad. Los treinta y cinco puentes que cruzan hoy día el río son testimonios históricos de las diferentes etapas del desarrollo de la capital francesa. Lo que más impresiona desde el aire, es la Torre Eiffel, al anochecer. Construida como símbolo de Paz en 1889, fue diseñada por el ingeniero Gustave Eiffel como sola construcción de dos vigas enrejadas y unidas, que aportan una resistencia mínima al viento y alcanza los320 metros. Esta monumental torre, las avenidas y parques, ofrecen desde el cielo una espectacular vista de la bien llamada capital del mundo. Al día siguiente de su llegada, decidieron visitar la capital y como se hospedaban en el hotel Provenza, en el Bd. Sant.Germain el cual se encuentra muy cerca del Museo del Louvre, fue lo primero que visitaron. De la visita del museo quedaron encantados, sobre todo de sus objetos todos de gran valor y una vez en la calle se dirigieron a los jardines de las "Tuileriés". La reestructuración de estas 30 hectáreas situadas entre el Palacio del Louvre y la plaza de la Concordia, han hecho de este lugar uno de los jardines al estilo de Versalles, más histórico y de reposo de todo París. Luego, navegaron por el Sena en una "peniche"- (barco restaurante) y observaron desde el río, los monumentos más famosos de la capital, que son indiscutiblemente el testimonio histórico de las diferentes etapas del desarrollo histórico de la capital. Por la tarde se impuso el clásico paseo por la avenida de los Campos Elíseos, considerada la más larga del mundo. Al pasear una tarde de verano por dicha avenida se tropieza con las conocidas terrazas de los cafés más famosos del mundo al aire libre y que, además, al caer el calor de la tarde atraen tanto a los parisienses como a los turistas a disfrutar de un aperitivo o a un café con leche. Estos cafés locales son lugares populares de reunión entre los franceses, quienes generalmente gusta de hacer tertulias o de sentarse allí a recrearse en un buen libro. Al anochecido, con el plano de la capital en la mano la pareja después de visitar la Torre Eiffel que constituye el símbolo de la ciudad de París, se desplazó, por el famoso metro parisino a Les Halles, un barrio de la ciudad que se halla en la orilla derecha del río Sena. Donde se encuentra las principales actividades financieras de París (y de Francia en su conjunto) y que, además, se hallan numerosos palacios, monumentos, restaurantes y clubes nocturnos. –¡París!…Al lanzar este nombre, Isabel entorno sus ojos con una vaguedad de ensueño. ¡La capital del mundo!. ¡Qué envidia siempre tuve, a los que presumían de haberla visitado!… Seguro que no hay otra ciudad más hermosa en la tierra. Ernesto contempló a Isabel y ante tanta felicidad, contrajo el rostro con una expresión de alegría al oír tantos halagos y admiraciones de la capital. A ella le brillaban los ojos de admiración y arrastrada por el entusiasmo de sus ilusiones y se alegraba que ella estuviera olvidando ya la verdadera razón de su viaje por Europa. Días después, decidieron regresar a Madrid con tal de solucionar con el abogado los pormenores de su regreso a México. Y ya de vuelta París se fue perdiendo en el espacio e Isabel pensó desde su impresionante altura que ellos también un día desaparecerían tragados por la llamada fatal de su último destino. Después el miedo a lo desconocido fue desapareciendo al apoyar su cabeza en el hombro de Ernesto, que observaba la impresionante belleza que le brindaba desde esa altura los Pirineos cubiertos de nieve. Al penetrar el avión en la vecina España y después del impresionante paisaje pirinaico. Tierras secas cruzadas por su famosas sierras en su mayoría peladas por el sofocante calor que en verano recalienta estás tierras en su mayoría vacías de seres humanos. Luego Isabel desde su ventanilla de nuevo quedó embelesada, ante la inmensa urbe con más de siete millones de almas a la vez que quedo cautivada por su bien diseñada urbanismo de la capital de España. Una vez en el aeropuerto de barajas con automóvil de alquiler y después de atravesar la capital se dirigieron a Torrijos pueblo donde nació Ernesto situado en provincia de Toledo. Torrijos se encuentra situado al norte de Toledo, en una depresión entre los ríos Tajo y Alberche. Tiene una población en el año 2004 de 11.500 habitantes. Pero su población continúa ascendiendo de manera constante, a una media de mil habitantes por decenio. Se encuentra a 30 kilómetros de Toledo, a 75 de Madrid, 111 de Ávila y a 100 de Gredos. Su actividad principal es el comercio, siendo esta actividad la que marca la pauta a toda la Comarca que siempre se denominó El Retamar, aunque hoy día recibe la denominación de Comarca de Torrijos. Pero antes decidieron visitar la Capital que quedaba a pocos kilómetros de Torrijos, que era donde toda vía vivía la madre Ernesto. Ernesto curso sus estudios en Toledo y para él Toledo representaba la España entera. Pues el modernismo hace de Toledo una madre de diferentes rostros que cambian dulcemente, pero dejando siempre la huella del pasado. El 25 de mayo de 1085, Alfonso VI rey de Castilla, entra en Toledo y por primera vez una ciudad musulmana importante cae en manos de los cristianos. Con ella se toma una inmensa meseta bañada por el Tajo y el Guadalquivir que se pierde de vista hacia el sur justo al limite de las montañas que cubre Andalucía y es así que nació Castilla la Nueva. En 1561, Felipe II “el rey prudente” busca una capital, ya que él acaba de heredar de su padre el primer imperio verdadero del mundo, donde en sus dominios no se esconde jamás el sol. Toledo se le ofrece a él, pero hace falta recoger 20.000 personas que componen la corte y la ciudad resulta pequeña su enclave geográfico. Por eso, él decide instalarse a 60 kilómetros más al norte, en una pequeña ciudad dinámica situada en al centro de una gran extensión plana - Madrid. Toledo en su historia se debilita, pero jamás conocerá su muerte al hacer del pasado su presente y esto lo demuestra la «UNESCO» al declarar «Patrimonio de la Humanidad» la ciudad de Toledo. Toledo, antigua capital Visigoda, ciudad de las tres religiones donde a través de los siglos que siguieron hasta la reconquista se codearon en paz, Musulmanes, Judíos y Cristianos. Toledo la sabia, que vera en sus muros del siglo XII, traducir al latín las obras más importantes del pensamiento Griego. Hay que dejarse abrazar por Toledo y, hacerse transportar en su historia desde una extremidad a otra de esa tierra bañada por el Tajo y aunque el cansancio de sus cuestas nos invite a descansar. Aprovecharemos la ocasión para meditar y extender la vista sobre un horizonte apenas ondulada donde solo altera nuestra mirada unos arboles señalando la presencia humana y al observaba desde allí este extensa meseta comprenderemos mejor como en invierno el paisaje debe ser triste y desolador. Pero el verano riguroso, hace que también el sol convierta a estas tierras en paramos solitarios. Continuando nuestra ascensión, descubriremos el Alcázar viejo palacio restaurado después de varios incendios y su casi destrucción en 1936 por organizar la desobediencia a la República. Su arquitectura de reglas completamente derechas rompe brutalmente la harmonía del paisaje, que solo se justifica por su posible eficacia en la defensa militar. Después sin esfuerzo alguno divisaremos, emergentes de las callejuelas las torres góticas de la catedral que se levantan al cielo azul y en el centro de la ciudad dulcemente femeninas. Al seguir caminando por las estrechas calles de Toledo, la azul claridad de la mañana apenas logra deslizarse entre los salientes de los tejados y es cuando se tropieza con la puerta del Perdón… orgullo de su belleza. Más adelante sus callejuelas que la oprimen hacen pensar en las viviendas de los pueblos orientales, ahogadas por los caseríos que se empujan y arremolinan en torno de la catedral como si buscaran su sombra. No en balde vivieron en Toledo, durante siglos, Judíos y Moros. La plazuela del Ayuntamiento, es el único desgarro que permite al cristiano monumento, respirar su grandeza y es después de admirar tanta belleza que al seguir de nuevo por las estrechas callejuelas se descubre las antiguas sinagogas de Transito y de Santa María la Blanca que configuran el conjunto de la memoria Judía. Los Judíos y Musulmanes son los artesanos de la grandeza de Toledo y, esto nos hace pensar a muchos, en el error que se cometió con la expulsión de dichas comunidades y no solamente de Toledo sino de España entera. Esta irracional decisión destruyó enormemente nuestra economía, pero por fin y después de casi seis siglos. La Reina Sofía y el Rey, reconocen dicho error saludando y reconciliando últimamente la comunidad Judía y Española en un emotivo acto en dicha de ciudad. ¿Quién ha visto Toledo nevado?: - Con sus horizontes sublimes y delicados en esa pantalla de su historia que describen sus muros y tejados. ¡Señor que esplendor!: - Si los secretos de su historia lo guardan sus muros y su tierra. Esa madre ceñida que presencia impasible las luchas de los hombres, sabiendo que grandeza, ambiciones, miserias y locuras han de pudrirse en sus entrañas sin otro resultado que fecundar la renovación de la vida. La madre de Ernesto vivía sola después que su marido falleciera hacia ya más de tres años. Su padre fue un comerciante, que su mayor ilusión fue que su hijo terminara una carrera; carrera que no pudo llegar a ver terminada. Isabel quedo maravillada de la sencillez y bondad de la madre de Ernesto y rápido entre las dos hubo un mutuo y sincero entendimiento. Fueron días tranquilos que aprovecho Ernesto para enseñarla los sitios más señalados donde el creció. Todo fue maravilloso hasta el día que recibieron un llamada telefónica del abogado donde la comunicaban que su madre había muerto y que su tío se hallaba en la cárcel acusado del asesinato de su padre. CAPÌTULO VI El viaje fue precipitado debido ala triste noticia de la muerte de su madre y por eso al día siguiente el avión hizo su primera escala en aeropuerto de la capital mexicana. Después en apenas unas horas cogieron un segundo avión ya más pequeño que les conduciría al aeropuerto de Oaxaca. Una vez en la capital se dirigieron al hospital convento donde su madre había sido ingresada. Llegaron tarde porque su madre yacía ya sin vida y no pudo más que abrazarla por última vez. El entierro fue tan sencillo que apanas unas diez personas asistieron a su enterramiento y ella murió como siempre había vivido olvidada de todos. Con ella permaneció toda la noche, que pasó, inmersa en un semisueño, del que una y otra vez la despertaba los sobresaltos, y, en parte, entre las preocupaciones y confusas esperanzas, que la llevaba a la consecuencia de que, de momento, debía comportarse con calma ya que con la ayuda de Ernesto su estado actual ella seria capaz de superar. Días después de vuelta ala hacienda se entero que la noticia del asesinato de su padre por parte de su tío fue dada por todos los medios de difusión del país. Al parecer la acusaciones era de asesinato con alevosía y premeditación. Pero para ella también su pasada situación, así como la de su madre hicieron parte desde un principio de los planes maquiavélicos de su tío. Él planeo todo para quedarse con la hacienda al intentar eliminar sin escrúpulos todo lo que le estorbaba. Una vez en la hacienda las viejas, absorbía no se que clase de yerbajos que a Ernesto les parecieron extraños, para luego apares o en grupos después de rezar varios rosarios abrazan a Isabel, para después de darla el pésame, iban abandonando la cocina como si partieran, no dormir sino a reincorporarse a la oscuridad. Mientras en la cocina quedaban la mesa llena de comida y en la chimenea las brasas de los carbones van extinguiéndose a medida que pasan las horas. Después ya más tranquilos dos abrazados esperan que no quede nadie para volver a sus aposentos. Los días pasaron, pero lo primero que tuvo que hacer Ernesto fue ganarse a la gente. Para eso debía demostrarles su valía de algún modo, para quedar aceptado aunque sólo fuera momentáneamente. Para eso dejó pasaran unos días mientras el iba averiguando de que estaba compuesto ese brebaje que tanto ingerían y del que él estaba convencido que era una droga que les provocaba alucinaciones. Al principio lo miraron con desconfianza. Hasta que más tarde les hizo ver que él había encontrado la verdadero problema de sus males. No creáis que fue fácil, dado que el cacique le hizo la guerra durante mucho tiempo y menos mal que Melilda la fiel sirviendo quiso colaborar con ellos. Ella termino por convencer a las demás viejas para después una tras otra se fueron dispersando por el patio donde con grandes exclamaciones, agachándose y volviéndose agachar a la vez que sujetaban trozos de carbón para pintar trazos en el suelo. Como también todas al unìseno rezaban a una serie de Santos, como eran Santa Agueda, San Pedro y San Nicomedes exaltando a la vez al cielo cánticos en un idioma que el nada entendía. Después siguieron sus plegarias hasta el fondo de la casa que también servia de cementerio y capilla de todos los santos. Las viejas todas se persignaron al pasar frente a la capilla y entre sus rezos continuos Melilda las aconsejo que no volvieran por el bien de sus seres queridos a ingerir esas yerbas que el gallego les había prohibido. Isabel aprovechando su buena salud casi todos los días acaballó con Ernesto recorrían las grandes extensiones de la hacienda y Ernesto reconoce que jamás había visto tan bella extensión y a la vez tan bien cuidada. Está propiedad de grandes extensiones de tierra estaba rodeada de montañas en el norte, bosques en el sur, pero más que nada de ricas y bien cuidados cafetales. Visitar esta región es unos de los mayores placeres que la naturaleza nos puede brindar ya que posee cumbres de más de tres mil metros de altura, así como cavernas que se encuentran entre las más profundas del mundo, playas vírgenes, selvas escondidas y valles luminosos que acogen poblaciones donde se funden, como en un crisol, las culturas de todos los pueblos que han pasado por su piel, zapotecas, mixtecos y los catorce restantes grupos étnicos que aún conservan su cultura y sus costumbres; hasta los españoles. En fin, Oaxaca es el estado más diverso de México. Oaxaca de Juarez, es la capital del estado, se localiza en el centro del mismo en el área correspondiente al distrito del centro, La palabra zapoteca para casa, yú’ù, ha servido para denominar una reciente iniciativa que permite alojarse en sencillas casas rurales de huéspedes para disfrutar del paisaje y los atractivos históricos y artísticos de bellos pueblos con un entorno muy atractivo y del contacto con la gente del lugar y sus tradiciones. Los Tourist Yú’ù son casas individuales, diseñadas para alojar hasta cinco personas. En la actualidad existen trece poblaciones con Tourist Yú’ù en el Valle de Oaxaca. En la época que se fundo la hacienda por José Lurguia, nadie Pensó que podría faltar un hombre que pudiera perder el apellido para heredar y trasmitir sus derechos, y todo porque los Lurguias fueron siempre gente muy de caballo, muy pendenciera. Hasta la fecha los varones se cubrieron de gloria, y todos los patriotas hablaban de ellos y por todo lo ocurrida la única heredera y por primera vez está gran fortuna quedaba en manos de Isabel. Pero qué se le va hacer, dirán que nada ya será como antes, sin embargo ella podía muy bien dejar una buena docena de hijos y nietos que perpetuaran los buenos tiempos. Isabel se sentía augusto después de que Ernesto hubiese puesto orden en la casa, ya desde entonces las noches eran tranquilas y los días apacible. Estaba tan emocionada por su nueva situación que se volvía hacia Ernesto con la intención de hacerle confidencias, pero la primera mención que le hizo a él le pareció como una chispa de dureza que además al observar sus ojos, le hizo comprender que él no estaba dispuesto aceptar fácilmente lo que ella le proponía. Ella se mostró también firme cuando comprendió que la modestia de él no le permitía aceptar sus proposiciones, de modo que continuaron hablando de otras cosas como era la de su profesión, o, más bien, ella fingió escuchar mientras el hablaba de sus cosas aludiendo la petición de casarse con él. De vez en cuando ella intentaba captar la esencia y su subconsciente ponía el resto, igual que percibía que el hablaba como un reloj que esta dando la hora cuando ya va por la mitad, pero eso ella observo que su mente estaba más pendiente de las primeras palabras que ella había pronunciado. No obstante Ernesto termino por aceptar su proposición y la boda se celebro meses después, la ceremonia fu muy sencilla y, según cuentan fueron muy felices tuvieron tres hijos y para ella el sufrimiento fue un tiempo para el olvido. Marignane 16-09-2009 PABLO GARCIA CABRERO

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no lo se
holis
Autor: sakura | Fecha: 22/02/2015 23:44:12

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