El bien y el mal.
Primer capítulo
La princesa del bien
Al suelo caía un
trozo de pastel mientras por todo el patio se escuchaba la risa,
alborotada de los niños festejando los
nueve años de vida de su amigo Joaquín, mientras Isidora una muchacha de 16
años recogía el trozo de pastel de frutilla que había caído al suelo y repartía
dulces a los niños.
Isidora Valdivieso
era una chica de mediana estatura, delgada con el cabello castaño oscuro y
ondulado. Toda la vida de ella había transcurrido en la fundación en la cual
vivía la cual llevaba el nombre de
Alegría y se ubicaba en la ciudad de Santiago de Chile. La fundación Alegría
recibía a niños huérfanos o abandonados por sus padres y los criaba hasta que
fueran mayores de edad y pudieran abandonar la Fundación.
Los padres de su
hija al enterarse que esta era la princesa del bien en la tierra, no pudieron
soportar la noticia esta las dejó desconcertados y pensaron los problemas que
esto les traería por lo tanto decidieron abandonar a Isidora en esta fundación
para que fuera criada y educada por otras personas.
Sin embargo
Isidora desde pequeña siempre supo que era la princesa del bien en al Tierra,
los poderes y capacidades especiales que tenía y como debía utilizarlos.
Las chicas que
compartían la habitación con Isidora las cuales eran Jazmín, Valentina, Tamara
y Sofía eran servidoras de Isidora era su misión por la cuál llegaron a vivir a
la fundación aparentando que sus padres habían fallecido o que las habían
abandonado.
El novio de
Isidora era un muchacho común y corriente, sin ningún poder o habilidad
especial el nombre de el era Diego Echenique, este sabía perfectamente que su
novia era la princesa del bien y todo lo que implicaba poseer tal cargo. Si
embargo para Isidora su novio Diego era simplemente un compañero, disfrutaba
estar con el pero en realidad no sentía verdadero amor hacia el, para ella era
un buen amigo, con el cual gozaba de grandes e importantes momentos y no le
agradaba sentirse sola por eso mantenía esta relación con el.
La fundación donde
vivía Isidora era una gran casa de dos pisos y muy colorida. El jardín estaba
rodeado de bellas rosas blancas y rojas, con un pasto hermoso que tapizaba el
lugar y además unos cuantos girasoles que hacían que se viera aún más bello el
jardín de la Fundación Alegría.
La fundación tenía
un patio enorme, con grandes árboles que daban manzanas, las cuales recogían de
los árboles para devorarlas al instante o preparar dulces de estas.
En el primer piso
de la fundación se encontraba la recepción donde atendía la secretaria Paula
Segura la cual era una mujer de 27 años muy amable, también se encontraban la
oficina de la psicóloga, la asistente social y la oficina de la directora la
cual se llamaba Martha Hurtado era una mujer de 36 años amigable pero estricta.
Isidora juntos a
sus servidoras eran una de las pocas muchachas de su edad que aún continuaban
viviendo en la Fundación
ya que la mayoría habían sido adoptados cuando pequeños.
De los niños
pequeños que vivían en la
Fundación el favorito de Isidora era el pequeño Joaquín, lo
adoraba completamente desde que lo fueron a dejar en al puerta de la Fundación envuelto en
una pequeña manta, tiritando de frío y al verlo en aquel estado el corazón de
Isidora se conmovió completamente y decidió cuidar a Joaquín hasta que una
familia viniera por el o si no hasta cuando fuera mayor de edad.
Joaquín adoraba a
Isidora para el ella era su hermana mayor aunque no sabía el gran secreto que
ella escondía. Ella era la que
organizaba todos los cumpleaños de Joaquín y este no había sido la excepción,
siempre trataba de sorprenderlo y hacerlo feliz.
Toda la Fundación se encontraba
celebrando el cumpleaños de Joaquín, era un momento especial para que todos
estuvieran reunidos. Isidora ayudó a abrir a Joaquín sus obsequios con los cual
el pequeño quedó maravillado.
Después de varias
risas y juegos el cumpleaños había terminado y era hora de ir a dormir, pero antes de volver a su habitación
Isidora fue hasta la cocina a ayudar a lavar los platos y se encontró con la
tubería rota mientras el agua mojaba todo a su paso, Isidora tranquilamente se
agachó al lado de la tubería y con sus poderes procurando no ser vista logró
que la tubería quedara como nueva y además hizo desaparecer toda el agua que
había esparcida en el suelo.
Subió a su
habitación y vio que Jazmín, Tamara, Valentina y Sofía estaban por acostarse.
-Princesa necesita
algo antes de dormir.-preguntó Jazmín.
-Cuantas veces les
tendré que decir que no me llamen princesa, es verdad que lo soy pero
sinceramente yo me siento una más de ustedes.-dijo Isidora
-Es verdad pero es
difícil olvidar que usted es nuestra princesa y que nosotras somos sus
servidoras, por lo tanto debemos mantener cierto respeto hacia usted.- dijo
Tamara.
-Pero yo no ciento
que me falten el respeto al llamarme simplemente Isidora o al tutearme.- dijo
Isidora
-De acuerdo
Isidora. Hay que admitir que estuvo excelente el cumpleaños de Joaquín.- dijo
Valentina
-Se nota que lo
hiciste con mucho amor para el.-dijo Sofía
-Si lo adoro. Como
quisiera que una buena familia lo adoptara.- dijo Isidora.
Después de
mencionar estas palabras Isidora comenzó a ordenar la habitación mientras las
otras chicas se sumergían en sus sueños. La habitación era bastante amplia había
cinco armarios uno para cada una para que guardaran sus pertenencias. El color
de las paredes era un amarillo radiante, los muebles que se encontraban en la habitación
eran antiguos pero hermosos, había una gran ventana con un balcón al final de
la habitación, donde a Isidora le agradaba observar la ciudad y tomar aire.
Al día siguiente
Isidora se despertó con un poco de sueños en sus ojos, se levantó de la cama,
mientras las demás chicas hacía lo mismo, fue hasta el tocador el cual se
encontraba desocupado para darse un baño y después vestirse. Cuando ya estaba aseada
y perfumada fue a ayudar al pequeño a Joaquín a vestirse y a continuación
bajaron a la cocina, la cual era muy grande y al medio de ella había una larga mesa
de madera rodeada de muchas sillas, las paredes de la cocina eran de color
verde claro, los muebles de la cocina al igual que los de las habitaciones eran
muy antiguos pero bellos, el piso era de cerámica blanca y el congelador de
color blanco.
En la cocina se
encontraron con Cristóbal Rivas el cual era un muchacho de la misma edad que
Isidora, era alto y apuesto, este se encontraba secretamente enamorado de Jazmín,
la cual de todas las muchachas era con la que mejor se llevaba Isidora.
-Hola Cristóbal. ¿Cómo
has amanecido? –dijo Isidora.
-Muy bien,
gracias. ¿Y tú?- dijo Cristóbal
-Con un poco de sueño
pero bien.- dijo Isidora.
-¿Y como ha amanecido
Jazmín?-preguntó Cristóbal.
-No he conversado
con ella aún, pero la vi levantarse así que se encuentra bien. ¡Deberías
decirle lo que sientes por ella!.- dijo Isidora.
-¿Tú sabes lo que
yo siento por ella?- dijo Cristóbal.
-Se nota a simple
vista que la quieres. Dile que lo que sientes.- dijo Isidora
-Eso es
imposible.- dijo Cristóbal.
Y en realidad para
Cristóbal era imposible ya que cada vez que trataba de acercarse a ella, se
colocaba muy nervioso y no podía hablar además últimamente Jazmín se encontraba
saliendo con otro chico y eso lo tenía muy decepcionado. Isidora no pudo decir
nada más respecto al tema ya que justo en ese preciso momento entró Jazmín para tomar desayuno, Cristóbal la
saludó tímidamente mientra su mejillas se sonrojaban, Isidora sonrío levemente
mientras dejaba a Joaquín sobre una de las sillas y preparaba el desayuno para
los dos, la cocina se empezó a llenar de todos los otros habitantes, mientras
Joaquín e Isidora comían animadamente el desayuno y aprovechaba de conversar
con la demás chicas.
Al finalizar el
desayuno apareció Silvia la cual era la empleada de la Fundación Alegría,
era una muchacha de 20 años al cual con el trabajo que realiza en la fundación
pagaba sus estudios en la Universidad.
Silvia comenzó a retirar los platos y las tazas que había
sobre la mesa para lavarlos mientras se despedía amablemente de los chicos y
chicas y les deseaba que les fuera bien en sus clases.
Isidora y Jazmín
estudiaban en el mismo Instituto de Educación Superior, al cual podían asistir personas
de cualquier edad que no hubieran terminado sus estudios superiores o que los estuvieran
cursando. Isidora había estado antes en un colegio pero no le agradaba se sentía
oprimida, así que hablo con la directora Martha para que la dejara estudiar en
un Instituto y ella aceptó sin ningún problema y para que no estuviera sola Jazmín
decidió entrar al Instituto a estudiar para acompañarla.
Las dos salieron
de la fundación mientras Joaquín iba cogido de la mano de Isidora, antes de ir
al Instituto debían dejar a Joaquín en el colegio donde estudiaba, las dos se
dirigieron hacia donde se encontraba el metro y se subieron a el. Llegaron hasta el colegio donde se encontraba
Joaquín lo dejaron en al entrada pero antes de irse se despidieron de el con un
fuerte beso y un abrazo y le desearon lo mejor en su día de clases.
Volvieron a coger
el metro para ir a clases al Instituto llegaron con quince minutos de
anticipación antes que comenzara la clase, así que conversaron un poco afuera de la sala.
-¿Cómo esta tu
novio?- preguntó Jazmín
-Ahora que lo
preguntas hace dos días que no veo a Diego, solo me he comunicado con el por teléfono,
voy a ver su hoy me reúno con el.- dijo Isidora
-Es un muchacho
adorable.- dijo Jazmín
-Si me divierto
mucho con el.- dijo Isidora
-Se ve que lo
amas.-dijo Jazmín
Isidora prefirió
no comentar anda al respecto ella no amaba a Diego tan solo era un excelente
compañero y un gran amigo al cual le tenía mucho cariño.-
-¿Y como te ha ido
con ese chico con el que sales?- preguntó Isidora
-Te refieres a
Esteban. Nos estamos conociendo, es muy amable y apuesto pero en realidad nos e
si resulte mantener una relación el, ya que coincidimos en pocas cosas.
Al escuchar esto
Isidora se alegró pensando que Cristóbal aún tenía posibilidades con Jazmín.
Vieron acercarse al profesor así que sin pronunciar ninguna otra palabra las dos entraron a la sala de clases y se
sentaron en sus respectivos puestos.
Mientras Isidora
se dedicaba a observar la clase Isidora vio a un chico que antes nunca había
visto, al parecer era un nuevo estudiante, tenía el cabello castaño claro, los
ojos de color café y vestía con pantalones y chaqueta de color marrón.
La mirada de el se
detuvo en el rostro de Isidora sin que ella lo notara pero cuando ella lo
observó de nuevo el muchacho parecía disgustado
y ella no comprendía la razón.
Es solo el I capítulo despues publciaré los siguientes
Autora: Elizabeth Parizot Riveros
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