Ángeles
(Primer capítulo)
El Protegido...
Era el término de un extenuante día en la ciudad de Concepción, las personas
regresaban a sus hogares, el sol comenzaba a esconderse y todo daba inicio a la
noche.
En aquel momento Pablo Molina estudiante de tercer año de Publicidad, guardaba
rápidamente sus cuadernos en su bolso y también el CD donde había grabado el
spot publicitario, en el cual había trabajado durante varias semanas para que
quedara fantástico y fuera el mejor evaluado.
Todo su trabajo no había sido en vano logró la aprobación que tanto esperaba,
además ser la calificación más alta y llevarse todos los elogios posibles.
Por este motivo Pablo Molina atravesaba radiante los pasillos de la Universidad donde
estudiaba pero lamentablemente llevaba varias gotas de alcohol en su cuerpo. Se
dirigía a su automóvil el cual se encontraba estacionado al otro lado de la
calle, estaba ansioso por beber aunque fuera un sorbo de la lata de cerveza que
había guardado en su automóvil, se encontraba tan feliz que no logró percatarse
que una camioneta a toda velocidad estaba a punto de atropellarlo, de repente
sintió que alguien sostuvo su mano y que lo empujó hacia atrás, mientras la
camioneta aplastaba un vaso de plástico que había votado en la calle.
Al darse vuelta para ver a su salvador o salvadora, distinguió a una muchacha
un poco más joven que el, se encontraba vestida completamente de blanco y con
expresión de alivio por haberlo salvado.
Pablo soltó la mano de la chica, la ignoró por completo, ni siquiera le
agradeció el heroico gesto y siguió caminado, rumbo a su automóvil, aunque no
comprendía el porque del gesto heroico de la muchacha, aunque esto se debía a
que Celeste era su ángel guardián.
Celeste había estado toda la tarde esperando que Pablo saliera de la
evaluación, procurando que le fuera bien, era su protegido y tenía que velar
por el.
Por el hecho de ser un ángel nos e sentía cansada como todos los demás. Fue a
tomar el autobús para dirigirse a su casa, que se encontraba al otro extremo de
la ciudad.
Al llegar a ella se percató que Gastón y Paloma ángeles igual que ella no
habían llegado a casa, por lo tanto Celeste comenzó a preparar la cena para los
tres.
Hace seis meses que vivían en la tierra, aunque siempre habían estado al lado
de sus protegidos, desde el día de su
nacimiento, solo que ellos antes no podían verlos.
Pero a veces llegaba el momento en que era necesario intervenir directamente
para que no se alejaran del camino del bien y la luz y en los casos en que era
estrictamente necesario, los ángeles guardianes toman forma humana y se mezclan
entre los humanos, por lo tanto Celeste no era la única viviendo en la tierra,
habían un centenar de ellos viviendo en el mismo planeta ya que al parece el
ser humano se alejaba cada vez más del camino indicado.
Estos
mese habían sido, difíciles para Celeste, Paloma y Gastón, se hacía bastante
complicado aprender a vivir como un humano, aprender a utilizar el dinero de
estos, de hecho los dos primeros meses habían tenido muchos problemas por
aquello.
Debieron
aprender a utilizar sus medios de transporte y de comunicación, en la casa de
ellos había televisor radio y teléfono, aunque no los utilizaban no eran aptos
para un ángel, pero los debían poseer para no seguir levantando sospechas, como
las que levantaron los primeros días de su llegada.
Por
el hecho de ser ángeles no necesitaban alimentarse, la comida era un placer
humano, no divino, así que las primeras semanas no iban a comprar ningún
producto al supermercado y esto levantó las sospechas, de los vecinos los
cuales encontraban muy extraño que se mantuvieran tan bien sin nada que comer,
así que tuvieron que empezar a comprar comida para aparentar, aunque a la hora
de saborearla no sabía a nada ya que no tenían desarrollado el paladar.
Al
principio su vestimenta también llamaba la atención por el hecho de ser
anticuada, así que fueron a diferentes tiendas de ropa para comprar jeans,
abrigos, zapatos entre otras prendas, aunque siempre de color blanco, pero
ellos les resultaba bastante incómoda la ropa de los humanos.
No
habían tenido grandes problemas de estudio en la Universidad, por el
hecho de ser seres celestiales a su conocimiento era muy superior y podían
aprobar lo que fuera sin mayor problema, pero trataban de no sobresalir, para
que su condición no fuera tan notoria.
Ellos
podían ver a los otros ángeles guardianes y a los que eran de otros coros, los
cuales a veces se encontraban de visita en al tierra, aunque cada vez que los
veían y platicaban con ellos, los seres humanos al no poder a los otros
ángeles, pensaban que Celeste, Paloma o Gastón se encontraban hablando solos y
esto les atemorizaba.
De
repente Celeste sintió que abrieron la puerta eran Paloma y Gastón. Los dos
dejaron sus bolsos sobre el sofá y se sentaron a cenar lo cual a ellos les
resultaba gracioso.
-¿Cómo
les fue?- dijo Celeste
-Más
o menos. Es difícil que mi protegida quiera dejar la droga y volver a
casa.-dijo Gastón.
-Yo
cada vez voy logrando que Amanda deje de ser considerada una niña de alto
riesgo.-dijo Paloma
-¿Y
a ti como te fue? Preguntó Gastón.
-Pablo
aprobó sin problemas su evaluación, se le había olvidado el CD donde llevaba su
trabajo y sin que se diera cuenta se lo puse en su bolso y también lo salvé de
ser atropellado.,
Al
finalizar la cena Paloma se ofreció para lavar la loza, mientras que Gastón y
Celeste se dirigieron a sus cuartos.
El
cuarto de Celeste se encontraba repleto de papeles y sobres donde recibía
noticias celestiales, había un jarrón con flores cortinas blancas y una cama de
dos plazas del mismo color de las cortinas.
Celeste
abrió su bolso y sacó su computador personal de color blanco y abrió el
Internet celestial donde podía comunicarse con otros ángeles que vivían en la
tierra.
Abrió
un documento en el computador donde tenía una ficha de su protegido y algunas
fotografías de el.
Nombre:
Pablo Molina
Edad:
21 años
Ocupación:
Estudiante de publicidad
Ciudad:
Concepción
Hermanos:
Dos
Problemas:
Exceso de alcohol
Consumo de drogas
Falta de autocontrol
Lo
más importante era que en la computadora podía apreciar lo que se encontraba
haciendo Pablo como si fuera una película y así poder ver si su protegido se
encontraba en peligro o no.
En
ese momento Pablo se encontraba en la casa de su novia Julieta, estaban en la
cocina preparando un café, Celeste los observaba apaciblemente, aunque Julieta
no le causaba buena espina, ella sentía
algo extraño en esa chica o tal vez solo fuera impresión de Celeste.
Se
divirtió viéndolos preparar café y pan tostado, después veían abrazados una
película y de vez en cuando se besaban. En esos momentos era cuando Celeste se
preguntaba levemente ¿Cómo era el amor de pareja? Ella solo entendía de
sentimientos celestiales como el amor fraternal, el amor de pareja, la rabia,
el odio, se encontraba muy distante de lo que ella podía sentir.
A
continuación Pablo se despidió de su novia, salio de la casa de esta y se
dirigió rumbo a su departamento en el centro de la ciudad de Concepción.
Había
llegado sano y salvo hasta a su casa, por lo cual Celeste se sentía aliviada y
podía apagar el computador con tranquilidad y acostarse, aunque si a Pablo le
sucedía algo malo lo sentiría en su mente.
A la
mañana siguiente había un sol radiante, Gastón preparó el desayuno leche con
cereales, pero para ellos no sabía a nada.
Les
resultaba un tanto divertido e incómodo subirse al autobús, si ellos quisieran
en menos de un segundo podrían estar donde quisieran y no tener que realizar un
gran trayecto.
Celeste
llegó a la Universidad
y se acercó a hablar con el grupo de amigos que tenía. En realidad no poseía
gran cercanía a ellos, pero iba a ser muy extraño que no hablara con nadie, de
todas formas le resultaba divertido ver a lado de ellos a su ángel protector.
Al
girar su cabeza hacia el lado derecho vio a Pablo caminando junto a su novia,
los ojos de Pablo se detuvieron en Celeste un momento y su labios querían
pronunciar la palabra ´´gracias´´ pero su novia Julieta lo abrazó y besó
fuertemente ys e olvidó de lo que le iba a hacer.
Ya
era hora de ir a clases a Celeste le resultaba tan sencillo, poder construir
ideas, para crear un spot publicitario promocionando una marca de ropa, un
producto, una película o un alimento, al igual que realizar un slogan de radio
o un afiche publicitario.
No
entendía por que los humanos se hacen tanto problema a la hora de elegir un
producto, tanto que para que lo compraran debía de haber una buena idea de por
medio, ni mucho entendía por que se dejaban llevar por los esteriotipo en la
publicidad. Pero esto era lo que hacía feliz a Pablo por eso a llegar a la Tierra hace algunos mese
atrás, había decidido entrar a estudiar Publicidad para poder acercarse a el y
comprender sus pensamiento de humano.
De
repente comenzó a recordar el ligero roce de mano, que había tenido durante el
día de ayer con Pablo, nunca antes se había acercado tanto a el, era la primera
vez que los dos habían estado tan cerca.
En
estos seis meses que llevaba en la Tierra
Celeste se había hecho amiga de varios estudiantes de tercer
año de Publicidad y de estudiantes de otras carreras con los cuales Pablo solía
hablar, estos eran sus intentos frustrados para poder acercarse a el y
ayudarlo. E la ignoraba completamente pasaba por su lado sin ni siquiera
saludarla.
Mientras
se acordaba de Pablo, celeste abrió su computador para ver lo que hacía, se
encontraba en clases muy concentrado. Era un chico apuesto, aunque claro
Celeste por se un ángel no poseía este tipo de pensamientos hacia el, solo lo
veía como su protegido.
Por
fin había concluido la clase, Celeste fue al aptita caminar un rato se entretenía en eso, cuando
apareció Victoria elle era una virtud, pertenecía al segundo coro de los
ángeles, su misión era ser una de las portadoras de la gracia y el valor y su
principal rol trabajar para que sucedieran milagros en la Tierra.
-¡Hola!
¿Cómo estas?- dijo Victoria.
-Bien.
Pero aquí no podemos hablar.-dijo Celeste.
-¿Y
por qué?-preguntó Victoria.
-Acaso
no recuerdas que yo soy la única que te puede ver. Van a pesar que estoy
hablando sola. Es mejor que vayamos a hablar detrás de los arbustos.-dijo
Celeste.
Comenzaron
a caminar hasta llegar a los arbustos, Celeste trataba de no hacer ningún gesto
para tratar de no parecer una loca. Se sentaron detrás de estos, Celeste sacó
un cuaderno para disimular en caso si alguien la veía ahí.
-¿Qué
haces acá?- preguntó Celeste.
- Ya
sabes portando gracia y valor, tratando de que surjan milagros en esta Tierra.
Además quería verte. ¡Han pasado varios meses sin hablar!- dijo Victoria.
- Si
desde que me vine a la Tierra
no hemos hablado. Solo las cartas celestiales que nos hemos enviado. –dijo
Celeste.
-¿Y
que se siente estar en la
Tierra teniendo forma de humano?- preguntó Victoria.
-En
realidad ni es tan terrible como yo pensaba. Hay personas que son muy
agradables y lugares bellos donde me agrada caminar. Aunque no disfrutamos de
la misma forma que los humanos, no sentimos el sabor de la comida, tampoco
vamos a fiestas. Y no logro entender por que algunos humanos, son tan
consumistas, se preocupan mucho del dinero y no de las personas que se encuentran
a su alrededor. Se amargan la vida, por pequeñas cosas, no logran disfrutarla
del todo y se les olvida que su ángel guardián también sufre si están en esa situación. - pronunció Celeste.
-¿Y
como te ha ido con tu protegido?- dijo Victoria.
- me
ignora. Necesito que me pida ayuda, que cuente conmigo para eso estoy. Nosotros
los ángeles custodios somos incondicionales y fieles a nuestro protegido y es
terrible cuando este no te necesita. Sentía que me valoraba más cuando no más
cuando no me podía ver.- dijo Celeste.
-Trata
de revertir esa situación.- dijo Victoria
-Eso
intento. Ayer lo salvé de ser atropellado por un vehículo y sostuve su mano por
unos minutos.- dijo Celeste.
-¿Y
que sentiste?-preguntó Victoria.
-Nada
especial. Pero por primera vez estuve tan cerca de el. Pienso que es la primera
vez que me vio.- dijo Celeste.
-¿Y
te lo agradeció?- dijo Victoria.
-Para
variar me ignoró.- dijo Celeste.
En
ese momento Clara Ruiz compañera de carrera de Celeste se encontraba
buscándola. Quería hablar con ella, sobre el próximo spot publicitario que
debían presentar, además ella era el único ser humano con el cual Celeste tenía
más cercanía.
Lentamente
Clara llegó hasta detrás de los arbustos, la vio mover los labios y pensó que
estaba hablando sola.
Mientras
Celeste hacía gestos de despedida a Victoria y se levantaba rápidamente del
suelo.
-¿Qué
sucede?- dijo Celeste
-Me
preocupa que hables sola.- dijo Clara.
No
estaba hablando sola, estaba hablando con Victoria, solo que tú y el resto de
los seres humanos no la pueden ver, por el hecho de que ella es un ángel, al
igual que el ángel custodio que esta al lado tuyo, al cual no puedes ver, pero
deberías prestarle más atención ya que se preocupa mucho por ti. A mi me puedes
ver por el hecho de que tomé forma humana para poder ayudar a Pablo pensó
Celeste.
-Acompáñame
a la cafetería a comprar un café y hablamos sobre el siguiente spot
publicitario que hay que presentar.- dijo Clara.
-De
acuerdo y aprovecho de comprar una barra de cereal.- dijo Celeste para
disimular.
En
la cafetería había un pequeño grupo de jóvenes hablando de las clases, sobre
diversas fiestas y eventos a los cuales pensaban asistir.
Pablo
Molina se encontraba esperando un café mientras afirmaba sus brazos sobre la
barra de espera de la cafetería. Clara se acercó a pedir un café, mientras
Celeste recibía la barra de cereal que había comprado. Una de las empleadas de
al cafetería estiraba su brazo para entregarle el vaso con café a Pablo, cuando
repentinamente tambaleó fuertemente y el café hirviendo estaba a punto de caer
sobre la mano de Pablo y de provocar quemaduras en su piel, cuando Celeste
rápidamente cogió el vaso con café y lo puso sobre la barra. Pablo la observó
sorprendido por aquel acto, mientras Celeste daba media vuelta y seguía a Clara
la cuál ya había recibido su vaso con café y lo iba bebiendo.
Se
sentaron en una de las mesas de la cafetería a conservar sobre el siguiente
spot publicitario, a presentar a Celeste le parecía sencillo, realizar una idea
como es así que rápidamente se le ocurrió una idea para poder crearlo. Sin
embargo quería romper aunque fuera un poco con los esteriotipo y tratar de
contrastarlo con la realidad y que fuera más cercano alo que en verdad es el
ser humano.
Hablaban
sobre la siguiente evaluación, cuando Celeste se percató que Pablo se
encontraba bebiendo su café afuera de la cafetería, su mirada se detuvo
tranquilamente en el. Pablo había terminado de beber su café, se acercó al
basurero, donde depositó el vaso de plástico y abría su bolso para sacar in
cigarrillo y encenderlo.
-¿Te
gusta ese chico?- preguntó Clara
Celeste
cambió abruptamente su mirada hacia el rostro de Clara y volvía a ordenar todos
sus pensamientos en la siguiente evaluación.
-¿De
que hablas?- preguntó Celeste
-Si
te sientes atraída por Pablo Molina. Me
doy cuenta de que siempre lo observas, de hecho era lo que estabas haciendo
ahora. Te diré que por lo que se es que
lleva años de noviazgo, por lo tanto si sientes algo por el, va a ser bastante
difícil que se fije en ti.- dijo Clara.
-No
me gusta, solo me llama la atención.- dijo Celeste.
-¿Quieres
ser su amiga? Preguntó Clara.
-Tal
vez.- dijo Celeste.
-Me
han dicho que es muy selectivo con sus amigos.- dijo Clara.
-Lo
se.- dijo Celeste.
-¿Cómo
lo sabes? ¡Recién ingresamos este año a la Universidad! Y dudo de
que antes lo hayas visto.- dijo Clara.
-Eso
no importa. Y por favor no me hagas preguntas sobre aquello.- rogó Celeste
-A
veces siento que eres muy rara. Que escondes cosas, no permites que nadie vea
tu computador personal, ni que revisen tus cosas, tampoco invitas a nadie a tu
casa, andas siempre vestida de blanco, no disfrutas la vida como todos los
demás. Parece que estuvieras ocultando un gran secreto y eso asusta.- exclamó
Clara.
Claro
que ocultaba un gran secreto, no podía expresar ni gritarle al mundo que era un
ángel no correspondía revelar su identidad y aunque pudiera hacerlo, lo más
probable es que nadie le creería e iban a pensar que estaba loca. Aurora el
ángel custodio de Clara la observó tristemente, ella entendía al difícil misión
que era estar en la tierra, conviviendo con lo seres humanos y no le agradaba
que hirieran a Celeste como comentarios como aquel, ni mucho menos que
provinieran de parte de su protegida.
A
Celeste no le enfadaba un comentario como ese ya que en sus naturaleza sentir
ira o rabia, así que simplemente prefirió ignorarlo. Clara depositó el vaso de
plástico sin café en uno de los basureros de la cafetería y salieron y
comenzaron a caminar, Clara se dirigió al tocador y Celeste prefirió esperarla
a fuera. Pablo el cual observaba cautelosamente esta situación, al ver a
Celeste sola, se acercó a hablarle, mientras apagaba el cigarrillo que portaba
en su mano.
-¿Puedo
hablar contigo?-preguntó Pablo
Era
en serio Pablo Molina su protegido se había acercado a hablar con ella.
Simplemente era el momento que había estado esperando desde el día que pisó la
tierra con forma de ser humano y por fin se había cumplido.
Independiente
de lo que le dijera Pablo fuera bueno o malo por fin ya no la ignoraba y eso
era un gran avance.
Autora: Elizabeth Parizot Riveros
Esto es tan solo es I capítulo despues pubicaré los siguientes
mi fotolog es el siguiente www.fotolog.com/ely_parizot