"CAUSAS Y EFECTOS" (Escrito por guilleos)
CAUSAS Y EFECTOS. ¿Por qué escribir ahora de estos temas?... Quizás porque queda poco y el tiempo ya no es...
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La cacería del marqués

Autor/a: jrma
Estadísticas Resumen
Fecha de publicación: 24/10/2013
Leído: 1629 veces
Comentarios (5)
Valoracion de la obra: 9

El bastardo del marqués acude a la guerra
“LA CACERÍA DEL MARQUÉS”

        Los montes dejó y los prados,
cuando, ya al anochecer,
avisaba al horizonte,
y el horizonte al marqués.
        No tardaron los monteros,
habiendo de recoger,
y a los perros convocaron,
porque cosa fue de ley.
        Y, porque el sol se ponía,
siguiéronlo, que el corcel,
por los caminos, sin prisa,
la noche sintió al volver.
        Mientras, el marqués escucha
un romance, que es merced
que los romances se canten
cuando el sol se va a poner.
        El muchacho que lo canta
es un joven y es doncel,
que la barba no le crece,
pues no es tiempo de crecer.
        Siguió el camino al castillo,
y los monteros tras él,
al regresar de la caza,
si es cazador el marqués.
        Con los monteros los perros,
porque son fieles también,
que no cabe en esta tierra,
con el señor no ser fiel.
        Y, porque el sol se ponía,
lo siguen, pero el corcel,
de una víbora asustado,
al suelo lo hace caer.
        El mozuelo que cantaba
acudió con rapidez,
que está sano, por ventura,
su señor, el buen marqués.
        Y porque lo vio prudente,
por premiar su buen hacer,
el halcón le ha regalado,
aunque cazaba con él.
        Bien agradece el muchacho
el regalo del marqués,
que, con verse así premiado,
siente que es poco ser fiel.
        Entre los monteros todos
subido lo han al corcel,
porque el buen señor se queja
que tiene mancado un pie.
        Y, porque el sol se ponía,
lo siguen, en el corcel,
que por la brida el muchacho
sabe sujetarlo bien.
        El mozuelo que cantaba
vuelve a cantar otra vez,
porque su canto entretenga
el dolor que pueda haber.
        Y porque lo vio prudente,
tras premiar su buen hacer,
quiere regalarle el sacre,
pues es el mozo tan fiel.
        –Sabed, señor, por ventura,
que bien lo habéis de saber,
que ha de ser agradecido
el que os sabe ser tan fiel.
        Y pues es justo que al noble
se le haya de complacer,
no sabrá decir que nones
quien os debe tanto, a fe.
        Pero, pues es vuestro sacre,
que otros mejores tenéis,
el halcón es suficiente
en pago de tal merced.
        Y no es que quiera ofenderos,
mi señor y buen marqués,
sino todo lo contrario,
porque es bueno hacer el bien.
        –Dices bien, y yo por eso
me quiero empeñar también
en regalarte ese sacre
en pago de tal merced.
        Tú, como sabes, soy noble,
y noble es hacer el bien
con quien dineros no tiene,
pero cumple su deber.
        Y pues me da Dios su hacienda
y tan próspero me ve,
el sacre yo te regalo
y has de quedarte con él.
        No tardaré en tener otro,
que me ha de dar un doncel
que bellos halcones ceba,
y que es como tú cortés.
        No rechaces el regalo,
que no será cosa que a fe
parezca bien al que da
y al que lo quiere ofrecer.
        –Decís bien, dijo el muchacho,
y es un honor que podré
mostrar a mi pobre madre
el regalo del marqués.
        El joven, llegado a casa,
a su madre hizo saber
los sucesos de la caza
y el regalo del marqués.
        –Decid lo que os pasa, madre,
que os veo triste, a la vez
que me miráis con tristeza
y a mí llorando me veis.
        Decidme, a qué tanto llanto
cuando es bueno ese marqués
que, tras dar un halcón bello,
un sacre me da después.
        –No es nada al fin, mi pequeño,
sino que me emocioné,
recordando los amores
que me unieron al marqués.
        Que después de tanto amarle,
tuve un bastardo con él,
y el que nunca le dio nada
dos aves viene a ofrecer.
        –Por vos madre el sentimiento
mayor daño me ha de hacer,
que no ya por los temores
de ir a enfrentarme con él.
        Que si sangre suya tengo,
no es de hacerme gran merced
que dos aves me regale
y con ello todo esté.
        Que, si es en verdad mi padre,
mis derechos yo no sé,
pero el daño que os aflige
habrá de pagarlo a fe.
        –No quieras, pequeño mío
ir a enfrentarte con él,
que sabe luchar a espada
y no hay valor como el de él.
        Siempre fue muy corajudo,
y, pues corajudo fue,
supo luchar en la guerra
y tener contento al rey.
        Llegóse el mozo al castillo
por hablar con el marqués,
y el marqués, porque lo aprecia,
salió por hablar con él.
        –Buenas noches, mi vasallo,
el que, si herido en el pie
pudo verme, me ha ayudado
a subir en el corcel.
        –No muy buenas, señor mío,
que no son buenas, marqués,
después que dijo mi madre
las cosas que os contaré.
        Que el caso es que la gozasteis,
y que supisteis también
de vuestro lecho apartara,
si pareció menester.
        He de decir que es malvado,
y es terrible, como sé,
que la pobre, sin marido,
fue la amante de un marqués.
        –La verdad he de decirte,
pues que soy hombre cortés,
y hubo un tiempo en que la amaba,
porque es cierto que la amé.
        Muchas veces en sus brazos
me besó y yo la besé,
porque las pasiones mozas
fáciles son de encender.
        –Y, pues eres hijo mío,
grandes bienes te daré,
si no es este marquesado,
que a tu hermano dejaré.
       –Yo dejo, señor, el feudo,
que quiero servir al rey,
pues en las guerras la gente
gana su nombre también.
        Solo os pido que a mi madre,
pues la amasteis, la cuidéis,
pues ella quedará sola,
y muy pronto partiré.
        –Mira que la guerra es dura,
bravos los hombres del rey,
y el camino de la corte
es largo para ir a pie.
        Si no sabes con la espada
defenderte, no hay quehacer
que yo menos te aconseje,
pues nada podrás hacer.
        –Sabré servir de escudero
a los hombres cuya grey
combate ya en la batalla,
y, de a poco, creceré.
       –La muerte te estás buscando
y no te permitiré
que vayas tú a la batalla,
siendo mi sangre también.
        –La sangre también la tuve
al momento de nacer
y no me quiso por hijo,
siendo mi padre, el marqués.
        Montaraz es el muchacho,
pues quien le dice cortés
que no quiera los peligros,
se lo dijo por su bien.
       –Es la vida del guerrero
dura vida y es de ley
que no mande a un hijo un padre
a las guerras que hace el rey..
       –La guerra es la única llave
para un consuelo tener
y que alivie mi pobreza
si mi sangre es de marqués.
        Y si sangre noble tengo
no es mucho más la del rey
para que jamás me dejen
allí combatir por él.
        –Cuida bien de ser incauto,
pues en el combate habré
de decirte que hay peligros
que te harán desfallecer..
       –La fortaleza la saco
de mi pecho, que es merced
que, al luchar con valentía,
se crezca el pecho también.
        –Mal haces al decir eso,
que no es cosa buena, a fe,
querer entrar en las lides
sin de la guerra saber.
        No son pocas las heridas
que en el cuerpo se le ven
al guerrero, si desnudo
acaso se le ha de ver.
        Que me hirieron en la guerra
mil veces, si no son cien,
y cerca la muerte tuve
y hube así de padecer.
        Y la sangre he derramado
por el capricho del un rey
que lucha contra los moros
por sus tierras proteger.
        –Podrás, si lo quieres, padre,
presumir como marqués
de la sangre de un bastardo,
porque al moro mataré.
        Y no temo los peligros,
pues que no es noble temer,
y el valor que a mí me llena
predice en mi pecho el bien.
       –Poco sabes de la guerra,
que no es prudente querer
combatir en la batalla
sin buenas armas tener.
        Nada sabes de la espada
y no tienes ni el arnés
que de armadura te sirva,
y la armadura es de ley.
        –Me bastará con las armas
que me quiera dar el rey,
y a los moros, por infieles,
el cuello les segaré.
        Orgulloso del bastardo,
que osado lo ve el marqués,
para que a la guerra vaya
le dará las armas él.
        Y contento del muchacho,
una carta escribe al rey,
porque quiere que lo acoja
como a quien la da su fe.
        Y porque le da su escudo,
le da su espada también,
y hasta el yelmo y la coraza
que lucirá en su corcel.
        Nunca tanto imaginara
el mozuelo, que lo ve
y a la lucha se dispone
por el servicio del rey.
        Pero lo mira gustoso
su padre, el señor marqués,
que a las banderas lo manda
como lo manda la ley.
        Y con llantos lo despide
su madre, que triste ve
que va ala guerra el muchacho
como otrora fue el marqués:
        –Piensa en los santos del cielo
y muestra a la Virgen fe,
sabiendo que, tras la muerte,
hay una vida después.
        –Tranquila, madre, tranquila,
que son cosas que ya sé,
porque lo dicen los curas
que predican tanto bien.
        –Piensa en la gloria y la patria,
y, dispuesto ya a vencer,
no muestres jamás clemencia,
que así lo supo yo hacer.
        –Tranquilo, padre, tranquilo,
que cosas son que ya sé,
que lo dicen los soldados
que sirven a nuestro rey.
        Llamó a todos sus soldados,
con airado gesto, el rey,
cansados de tanta guerra
en el nombre de la fe.
        –Si me decís que son tantos
los que habremos de vencer,
coraje os pido en la lucha,
que la victoria tendré.
        Allí se le acercó un mozo
y, queriendo hincar e pie,
se le puso de rodillas
para decirle después:
        –Señor, a serviros vengo,
y os he de servir, porque sé
que la sangre de mis venas
hierve por serviros bien.
        Decir podéis que soy mozo,
y que soy mozo lo sé,
mas no faltará el coraje
al hijo de un buen marqués.
        Con un ánimo orgulloso
lo miró contento el rey,
que a sus hombres lo presenta
con un gesto muy cortés.
        –Mirad todos, si cansados
tenéis miedo de perder,
a este joven al que envía
de sus tierras el marqués.
        Que con su armadura viene
y montado en un corcel
en el que llega valiente
para dar las cartas de él.
        Mirad al joven muchacho,
que con mirarlo sabréis
el valor de su linaje,
pues en el rostro se ve.
        Como su padre es valiente,
como valiente es su rey,
y si el ánimo no falla,
sacaré provecho de él.
        Se sorprenden los guerreros
por lo joven que lo ven,
que no más de los catorce
debe el mancebo tener.
        Los soldados se sorprenden,
que es cosa de sorprender
que siendo el muchacho un mozo
venga a la guerra también.
        –Casi un niño nos parece
el muchacho del marqués,
mas si a la guerra se viene
por hombre lo he de tener.
        Y que nuestro vino beba
que le hagan la merced
de compartir nuestros panes
con quien tan joven se ve.
        El muchacho que los mira,
los saluda muy cortés,
y a su sitial lo ha invitado
quien es su señor y rey.
        –No ha de faltarme en la guerra
el valor y lucharé,
que el cuerpo pide el combate,
aunque acaso moriré.
        Si he de morir no me importa,
porque Dios sabe hacer bien,
y un lugar tendrá en el cielo
el que defiende su ley.
        Mas si la muerte no quiere
alcanzarme de esta vez,
la gloria espero gallardo
de servir a mi buen rey.
        El rey lo miró risueño
y, recordando al marqués,
le respondió complacido
al caballero cortés:
        –Mañana habrás ocasiones
de cerca la muerte ver
y de probar tu bravura
y demostrar tu valer.
        –Por eso que estáis diciendo
os han de llamar buen rey,
que el ánimo moderado
os lleva a tan buen hacer.
        Honrado siento mi pecho,
porque sin ningún desdén
en las tropas que combaten
como un padre me acogéis.
        –Como un padre al hijo acoge
os tengo yo que acoger,
porque sois el primogénito
de mi amigo el buen marqués.
        –No, señor, no el primogénito,
que no habré nunca de hacer
el mal de mentir a un padre
y menos de hacerlo a un rey,
        porque, nacido bastardo,
aquí me manda el marqués,
para que en la guerra muera
o digno me haga ante él.

2013 © José Ramón Muñiz Álvarez
"Poemas para Mael y Jimena"

José Ramón Muñiz Álvarez nació en la villa de Gijón y sigue residiendo en Candás (concejo de Carreño). Su infancia transcurre de manera idílica en dicho puerto, donde pasa su juventud hasta el término de sus estudios. Licenciado en Filología Hispánica y especialista en asturiano, vive a caballo entre Asturias y Castilla León, comunidad en la que es profesor de Lengua Castellana y Literatura. Su afán por las letras y las artes lo ha llevado al cultivo de la poesía.

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gerardos bsr a tous. juste un peyit mot pour simplement dire qu ici nous avons la chnace et le privilege de dialoguer et d echanger nos appreciations sur notre club l olympique de lyon.jr supportes l ol depuis 1956 point barre, ici on a le droit detre contardictoire mais polis ; alors dicussions et desacords sont la base meme du blog ;apres nous sommes adultes et ils faut savoir fixer la limite ou ous tombons dans les gamineries de maternelles. nous avons de l affection pour karim et de l adoration pour junI en laissant supposer que karim pouvait etre transferable aulas a fait une grosse erreur. sot il annonce que l argent est le plus interessant soit il ferme sa bouche et mais les moyens pour ue cette saison merdique ne se reproduise plus; alors moi je comprends la reaction des supporters qui aime karim maintenant si le fric est le but de laffaire ok mais que l on cesse de nous raconter des conneries monsieur aulas. vpoma ici karim represente le grand lyon et nous savons tous qu un jour il ira ailleurs mais dans ce cas on ne joue pas et on,annonce la couleur des le debut. je suis abonne a jean jaures et j avoue que cette saiso je me suis fais chier; j ai connu les galeres et autres branlees contre nos amis verts alors le reste ne me derangera pas si l equipe n est plus champion. mais le mercato et les bons joueurs sont deja bien prets a signer et lyon^pour l instant ? rien; alors jespere et si rien ne se fait je serais toujours a gerland mais moi mon bonheur ne depend pas des resultats de l ol. alors je regarde ,je lis et la reprise de la saison je dirais ma facon de penser sans langue de bois si rien de bon ne se passe; en amour il faut du temps de la patience et du respect;j ai donc le temps la patience et l amour pour supporter mon club qupi qu il arrive; avec ou sans karim ni juni ;les di nall ,chiesa ,lacombe cpmbin et autres forons sont partis et lyon est toujours la bonne soiree http://tylmhg.com [url=http://pctzuggyot.com]pctzuggyot[/url] [link=http://hofgyejcgm.com]hofgyejcgm[/link]
Autor: TE43D85WKz | Fecha: 07/07/2015 17:09:52

A3JHDPWf
El uso medicinal me1s iropmtante del apio, era y es, como diure9tico, aunque estareda contraindicado en las personas con inflamacif3n de rif1ones.Hay no obstante una duda, tengo entendido, respecto al apio al que se refieren los antiguos, pues parece ser que era bastante confundido con el perejil o se usaba la palaba "apio" indistintamente para e9ste y para el perejil.Por ejemplo, segfan el me9dico Laguna, verdadero experto en bote1nica, cuando los antiguos decedan apio a secas, se referedan al perejil, al menos para e9l no cabe la menor duda. Sin embargo, el argumento que da tampoco me parece muy definitivo, pues segfan Laguna, hay un texto creo que de Plinio, en el que se dice que se poneda el apio en las salsas y potages, lo que segfan Laguna, es imposible debido al mal olor del apio. Creo que esto es bastante subjetivo y me queda la duda de si es un asco especial de Laguna hacia el apio o una realidad histf3rica. Actualmente sabemos que el apio se puede poner en salsas y potages e incluso en ensaladas, en donde se apreciaredan me1s todos sus aromas.Un artedculo muy interesante y un buen trabajo Charo, como siempre.Muchas gracias.Un abrazo.
Autor: lM5hpdufoei | Fecha: 05/07/2015 22:36:36

qW4vGNwSL3rf
Apreciada Alicia: Me gusta esta poesia al poeta.Creo que el poeta tiene dos vidas paalleras y comunes. Cual sere1 la verdadera la que suef1a o la que no suef1a? creo que las dos son verdaderas.Saludos afectuososLeonor http://igecckki.com [url=http://nbumugy.com]nbumugy[/url] [link=http://ztbzeic.com]ztbzeic[/link]
Autor: aISuS2KMf6vF | Fecha: 04/07/2015 2:39:39

mxcqRlqx6
Este poema lo escribed para un gran amigo poeta, que no <a href="http://wybrkmqb.com">coibcne</a> la vida sino siendo poeta que camina por la vida con la bella locura poe9tica por estandarte.Despue9s, muchos otros poetas lo acogen como suyo, lo hacen suyo porque la voz de la poeta que soy yo es la del poeta que es mi buen amigo Juan y tambie9n todos los poetas que van trovando por el mundo, trotamundos y comprometidos.Besos.Alicia
Autor: d0CSOo4V82zO | Fecha: 03/07/2015 19:09:29

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Yours is a clever way of thniking about it.
Autor: gcq93gIG | Fecha: 02/07/2015 13:32:51

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