Los Dueños
(Género:
Cuento
)
-Píjole,
llevaba mucho tiempo aquí, abajo este gigantesco y frondoso árbol
de Mamón, esto era mi hogar, mi casa, había paz, pero, aquel día,
todo cambió. Había mucha gente por toas partes, había ruidos,
gritos, los caballos estaban alborotaos y yo, por supuesto, estaba
muy inquieto; mi paz... ¡Caramba¡ me estaban robando mi paz .
-Eran
casi las once de la noche, bueno que se yo de hora, solo se que casi
era tiempo de hace nuestro recorrido; pero, no podíamos había luces
por toas parte, y la bulla aun seguía, me estaban robando mi paz,
estoy muy nervioso... ¡ah¡ por fin creo que se cansaron.....¡no¡
volvieron a prenden los mechones y los niños siguen llorando.¡dios
mío¡
-Mami...Mami
no apagues la luz me da miedo, (la mamá tratando de
tranquilizarlos)
-Ven hijo, no tengas miedo, cálmate, duerme
a mi lado.
-
No... me da miedo la oscuridad, vamos a casa, este monte es feo.
_Debo
salí siento que me ahogo, yo he salido siempre a media noche y nunca
nadie me había molestao, hacemos nuestro recorrido por el patio, por
los potreros y hasta por la casa... por nuestra casa; si nuestra
antes que ocurriera aquello que me desgracio la vida pa siempre....
-Aun
recuerdo a mi mujer con la pierna hinchà en aquella hamaca, bañà
en sudor con los ojos intranquilos, como tratando de decì algo
porque ya su voz no existía, ni siquiera ese hilo de días
anteriores.
-Meses
antes una astilla de leña le traspaso un pie, se empeño en no di pa
el dispensario, si no curase con medicina preparà por ella misma y
si, la herida sano por encimita y así trascurrieron los días y las
semanas y la herida comenzó a abrirse, un día llego una asquerosa
mosca y le agusano la carne, comenzaron los dolores, lloraba, no
dormía, no comía pero... no quería di pa el dispensario, así paso
el tiempo, un mes, un año tal vez, yo no se, sufrió tanto y yo con
ella, hasta que morimos si, porque yo morí con ella, desde ese día
no tuve vida ...caminaba como sonámbulo por la casa, por el patio,
por los potreros; lloraba; con mi compañera de toa la vida se habían
ido mis ganas de viví; nunca tuvimos hijos; pero, caray no hicieron
falta, ella lo llenaba todo. Su piel canela quemá, su largo cabello
azabache, su sonrisa al veme llega por las tardes, sudao, hediondo a
monte y a caballo, con garrapatas en el cuerpo, sin importarle nada
me abrazaba ¡caray¡ como me quería ...
-Aquel
día tome su cuerpo y lo enterré bajo el árbol de mamón y me quede
con sus recuerdos, con la nostalgia que me dejo.
-Un
buen día tome la cuerda de la hamaca y allí sobre su tumba colgué
lo quedaba de mi.
-Ahora
salgo por las noches, la tomo de la mano y caminamos juntos nuestro
llano desde Guanarito hasta aquí, nuestra hacienda y nadie hasta hoy
había estorbao.
-Llego la mañana y hacia mucho calor como de
costumbre, y el sol danzaba como un conejo colorao. Me retire a mirá
de lejo, la luz me quemaba, me quede bajo el árbol de mamón viendo
a los niños corre y gritá en el patio, esos mismo niños que la
noche anterior no nos dejaron disfrutà de nuestra acostumbra
caminata. Y ahora ¿Qué hacen, porque corren hacia mí gritando como
locos?
-
Mami, mami ¿este árbol de que es?
Su
madre desde la puerta del rancho les contesta:
-Esa
es una mata de mamón
-Mamá
esa fruta se come?
-
Si, pero tengan mucho cuidado.
_Caramba
mijo, claro que se come, cómo van a pregunta eso; éstos niños de
la ciudad, no se a que vienen al campo deberían irse ¡pija¡ ¿qué
hacen? ¿Por qué maltratan mi hogar, mi árbol? Quédense quietos,
están rompiendo las ramas, no tiren piedras ¡por Dios¡
¡contrólense¡... no me escuchan, como hago para que estos niños
me escuchen (entonces se escucha un grito muy fuerte)
YAAAAAA......... Los niños asustados corren hacia el rancho llorando
-Mami,
papi, en la mata de mamón hay alguien
(El
papá salta de la hamaca y pregunta) _ ¿Que paso, quien esta en la
mata?
-No
se papi escuchamos un grito muy fuerte
Los
padres se asoman a la puerta y miran... _pero, no hay nadie, eso fue
el viento
Al
anochecer se escucharon gritos como alaridos de dolor y comenzó una
brisa muy fuerte, el viento parecía que hablaba, cerraron todas las
puertas y ventanas pero, la brisa era tan fuerte que las abría;
luego empezó a llover, hacían truenos y relámpagos, los niños
lloraban, los mechones se apagaban, la mamá rezaba mientras el papá
trataba de mantener todo en calma. Ya a la media noche, el patio era
una laguna y la brisa no cesaba, de pronto...
-
Salí hace mi recorrido con mi amada de la mano, nos asomamos a la
única ventana abierta...
_
¡Ay...Dios mío ayy ¡ Gritaba la mujer tratando de cerrar la
ventana, el hombre preguntaba ._ ¿Qué pasa? La mujer seguía
gritando muy asustada...
-había
un hombre en la ventana con una cuerda en el cuello era horrible,
estaba parado allí era como un fantasma... era horrible
-Aullaban
como lobos, lloraban, gritaban, y yo solo quería que se fueran de mi
casa, que nos dejaran en paz.
Se
seguían escuchando los gritos de dolor y la brisa continuaba muy
fuertes otra vez se abrieron las ventanas y puertas .Entraba la
lluvia y con ella los Dueños.
- Tome mi sombrero que estaba
en la repisa, como mi amada lo había dejao y me lo puse.
_Amaneció
y con el día llegó también la calma, mi amada y se fue a reposà y
yo me senté al píe del frondoso árbol de mamón a velá su sueño,
en la casa se escuchaba la mujer diciendo.
_
Nos vamos, nos vamos de aquí, no vamos a comprar ninguna hacienda,
ni para vacaciones, ni para nada, aquí hay fantasmas, salen muertos
con razón nadie la ha comprado.
El
hombre intento muchas veces hasta que logro encender su jeep
-
Que bueno, se van de mi hogar, de mi hacienda, otra vez esta tierra
es nuestra solo nuestra.
El
jeep se detiene en el portón de la hacienda donde esta el letrero
que dice: HACIENDA
LOS DUEÑOS; SE VENDE.
Todos miraron el árbol de mamón y sintieron escalofríos.
La
mujer comenta: .-Hoy esta más verde, pero, se han desprendido tantas
hojas secas, mira como caen, parecen lagrimas, nadie va a comprar
esta hacienda, parece que hubiera un alma desandando...vamos no
quiero volver, me da miedo.
Atrás
quedaba el polvo que levantaba el jeep con sus inmensos cauchos y el
olor a tierra mojada; en el fondo, aun se veía el letrero: HACIENDA
LOS DUEÑOS. SE VENDE.
-Esta
noche no habrá nada que perturbe mi paz. Como de costumbre tomo a mi
amada de la mano y silbando una tonada salgo hacer mi recorrido de
Guanarito a las Mayitas.
Norvis
M. Martínez R.