Dulce.
Hace
mucho tiempo en un reino muy lejano vivía una bondadosa niña llamada Dulce, la
cual era muda de nacimiento.
Dulce
ayudaba a su madre y a su padre con la panadería, que ello tenían.
La
madre de Dulce la cuál se llamaba Ana, conocía la forma de curar a su hija de
la mudez que padecía de nacimiento, ya que en el centro de la ciudad se
encontraba una fuente con agua mágica, la cuál al ser untada sobre la cabeza de
cualquier persona, le sanaba el problema que tuviera.
El
gran problema era que solo el amor verdadero, de la persona afectada, podía
untar esta agua sobre ella, de lo contrario, no tenía ningún efecto.
Los
padres de Dulce, lo único que deseaban es que apareciera pronto el verdadero
amor de su hija, para que por fin pudieran apreciar su voz.
El
príncipe del reino se encontraba comprometido en matrimonio, con una mujer que
no amaba. Esto se debía a que el padre de el, se encontraba muy enfermo y su mayor
deseo antes de morir, era ver a su único hijo casado. Por este motivo Gaspar
había escogido como prometida, a una muchacha de buenas costumbres llamada
Luna, la cual era una bruja en secreto.
Gaspar
salió a pasear por el reino y mientras
caminaba tropezó accidentalmente con Dulce, la cuál llevaba una bandeja con
panes, para la señora Ester.
Gaspara
ayudó a Dulce a levantarse del suelo y al verla sintió algo nuevo en su corazón,
le preguntó si se encontraba bien y Dulce con una sonrisa le respondió que si.
Gaspar le preguntó su nombre y ella en el suelo escribió Dulce, inmediatamente
Gaspar comprendió que ella era muda, le preguntó si la acompañaba hasta donde
debía entregar la bandeja con panes y Dulce moviendo la cabeza asintió que si
ya que sentía algo bello hacia Gaspar.
Los
dos caminaron juntos hasta donde la señora Ester, a pesar de no mencionar ni
siquiera una palabra había una conexión muy especial entre los dos y a cada
instante se intercambiaban una sonrisa. Gaspar acompañó a Dulce hasta a la casa
de sus padres, los cuales se sorprendieron al ver llegar a su hija junto al príncipe.
Durante la noche Dulce no podía dejar de pensar en Gaspar y le costaba
comprender lo que estaba sintiendo por el.
Al
día siguiente Dulce se levantó muy temprano, con más ánimo que nunca y empezó a
amasar pan y a preparar algunos dulces.
Durante
la tarde, Dulce fue a comprar verduras y se encontró con Gaspar, ella le sonrió
ampliamente a el.
Mientras
Dulce pagaba lo que había comprado, Gaspar sostenía el canasto con verduras. La
acompañó hasta a su casa y los padres de Dulce invitaron a Gaspar a comer unos
bocadillos, el aceptó encantado.
El príncipe
se sintió muy bien junto a la familia de
Dulce y se dio cuenta de que amaba a Dulce desde la primera vez que al vio, y
que le encantaría estar para siempre con ella, pero no podía ya que se encontraba
comprometido con Luna y se iban a casar.
Durante
la semana Gaspar no podía dejar de pensar en Dulce, por que lo que sentía por
ella era muy fuerte.
Cuando
no la acompañaba a comprar o a dejar encargos simplemente la observaba de lejos
por que se sentía deleitado con su hermosura.
El
día de la boda entre Gaspar y Luna se acercaba y en el palacio estaban todos
muy preocupados, organizando todo lo necesario para la boda, para que aquel día
fuera perfecto. Luna se encontraba muy feliz por que al casarse con Gaspar, iba
a ser la reina y de alguna forma se las ingeniaría para destronar a su futuro
marido.
Gaspar
fue hasta la casa de Dulce y le dijo que ella junto a sus padres estaban
invitados a su boda con Luna. Recibir esta noticia, para Dulce fue muy doloroso
ya que se había enamorado de Gaspar y antes de recibir aquella noticia el amor
que sentía por el era lo más hermoso que le había pasado en al vida.
Durante
la mañana del día siguiente Gaspar se dio cuenta que no podía seguir mintiéndose
así mismo y fue a hablar con Luna y le explicó que no podía contraer matrimonio
con ella, por que amaba a otra mujer.
Esto
enfureció a Luna y sacó su bola de cristal y le pidió que le enseñara quién era
la mujer de la cual Gaspar se había enamorado. La bola le mostró a Dulce y le
indicó donde vivía ella. Luna con magia creó un trasgo y le ordenó que fuera
hasta a la casa de Dulce y que se comiera a la muchacha.
En
ese momento entró Gaspar al cuarto de Luna y al ver las imágenes en la bola de
cristal, le preguntó que sucedía, ella le confesó ser una bruja y que había
enviado a un trasgo para que se comiera a Dulce.
Gaspar
salió rápidamente y por suerte llegó a tiempo ya que el trasgo se encontraba a
punto de devorar a Dulce, rápidamente salvó a su amada y derrotó al trasgo con
su espada. Volvió al palacio y le ordenó a Luna que se fuera para siempre. Regresó al pueblo y le declaró su amor a Dulce
y le preguntó si ella sentía lo mismo por el y Dulce moviendo la cabeza asintió
que si.
La
madre de Dulce se acercó a Gaspar y le explicó de que forma su hija por fin iba
a poder hablar.
Gaspar
y Dulce fueron juntos hasta la fuente con agua mágica. Gaspar con una vasija de
madera untó un poco de agua sobre la cabeza de Dulce e inmediatamente ella
comenzó a hablar, su voz era hermosa.
Los
dos se observaron un instante y se dieron su primer beso de amor, los padres de
Dulce se encontraban muy emocionados, al oír por primera vez la voz de preciosa
hija.
Gaspar
llevó hasta el palacio a Dulce, se la presentó a su padre, le explicó lo que
había sucedido con Luna y también le
dijo que Dulce era el verdadero amor de su vida.
Días
se casaron en el palacio frente a una gran multitud y fueron felices para
siempre.
FIN…
Autora:
Elizabeth Parizót Riveros.