solo te he amado (Escrito por efimero_arto)
Por que, has dejado de mirarme Tan de bastantemente a los ojos Ocultando esa magia Que destella el corazón ...
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"Ella, mi amante y mi señora"

Autor/a: luvitin
Estadísticas Resumen
Fecha de publicación: 10/01/2010
Leído: 27585 veces
Comentarios (19)
Valoracion de la obra: 6,91

Por un hecho fortuito las dos amantes se encuentran en el departamento de una de ellas y el protagonista realizará increíbles maniobras para que ninguna de sus amantes sepa la verdad. Mientras en la casa del Marcelo un amigo intentará ganar tiempo ante su señora por la misteriosa desaparición de su esposo.

Ella, mi amante y mi señora

Comedia de Luis Visentín

 

Esta obra no podrá ser representada total o parcialmente sin la autorización del autor por intermedio de ARGENTORES (Sociedad General de Autores de Argentina)

visenteatro@hotmail.com

 

Personajes:

                 Cándida

                 Abril

                 Marcelo

                 Luis                

                 Raquel               

                 Nona        

                 Policía

                 Mujer Policía                                              

(La acción transcurre simultáneamente en la casa de Marcelo y el departamento de Cándida. El espacio escénico y los mobiliarios son los mismos para las dos viviendas y se utilizarán para las distintas necesidades de la acción. Es una delicada ambientación, de refinados gustos en los mobiliarios y en la decoración. En las paredes hay copias de obras de arte de pintores famosos. En un perchero hay una capellina de color rosa, una fina mantilla de mujer y una elegante bata femenina. En casa de Marcelo la puerta de calle a la izquierda y la cocina a la derecha, en departamento de Cándida, invertido.)

Departamento de Cándida. (Suena el teléfono. Ingresa Cándida, tiene puesto un baby doll rojo y un camisón largo transparente al tono. Las prendas son muy sexy y de excelente  calidad. Es notorio que recién se levanta de dormir. Trae una taza de café. Toma el teléfono.)

Cándida: -Hola…sí. Ella habla. ¿De dónde me habla señor? ¿De la comisaría? ¿No es una broma verdad? ¿Quién habla? Sí. Déjeme su número de teléfono por favor…sí, no es la primera vez. Espere que anote, un momento... (Toma una lapicera y un papel.) Sí, dígame... (Anota.) Sí… Bien… ¿Por quién pregunto? Oficial Gómez... Muy bien oficial y disculpe mi desconfianza. Corto la comunicación y vuelvo a llamarle. (Corta la comunicación.)

Casa se Marcelo. (Ingresa Abril. Lleva puesto un baby doll negro y un camisón largo traslúcido. Las prendas son de excelente calidad. Su cabello está sin peinar, a pesar de ello está muy sexy. Intenta varias veces comunicarse con su teléfono móvil.)

Departamento de Cándida. (Marca en el teléfono el número que apunto.) Cándida: -Hola, buenos días. ¿Hablo con la comisaría? (Bobamente.) ¡Ah, tiene razón, las comisarías no hablan! Sí, me llamaron de allí recién… (Sarcástica.) ¡Ah! ¿El Oficial Gómez, habla? Bien me pasa la comunicación con el oficial Gómez entonces. Gracias… (Tiempo.) Hola, sí… Habla Cándida Mattioni. (Atemorizada.) ¿No? ¿Qué pasó? Pero… ¿Está bien? Sí, sí, claro…Mi dirección es libertad 2345. Sí, urgente por favor...gracias. (Cuelga, tiempo. Hay cierta preocupación en su actitud. Ingresa al dormitorio para vestirse.)

Casa se Marcelo.

Abril: (Irritada.) -¿Por qué no contesta? No sé porque no atiende el teléfono. (Toma el teléfono de la mesita, el mismo que uso Cándida. Disca, espera y desiste. Cuelga) ¡Imbécil! (Marca otro número telefónico.) Hola… ¿Luis? Abril te habla. ¿Cómo estás? Bien…bah…más o menos. ¿Mi esposo se comunico contigo? ¿No? Estoy preocupada porque no tengo noticias de él… Y… no sé si anoche vino a dormir a casa. Cómo anoche tomé pastillas para dormir… ¿Qué tome pastillas para despertarme? Mira Luis, no estoy de buen humor…estoy preocupada. No, no es una broma… Lo llamo y no contesta. Tengo el presentimiento que le pasó algo. (Lloriquea.)

Departamento de Cándida. (Ingresa Cándida, trae puesto un elegante Kimono. Impaciente espía por la ventana. Se peina y se pinta los labios.)

Abril: (Sigue con la comunicación.) -Sí… ayúdame Luis, por favor.  ¿Vienes a casa? Muchas gracias. Ah, estás cerca, claro… Sí, estoy en casa…te espero…ah…y disculpas por la molestia…es que estoy un poco alterada por esta extraña situación. Gracias. Hasta luego. (Cuelga el teléfono. Se nota angustiada, se levanta y va a la cocina.)

Departamento de Cándida. (Suena el timbre. Cándida apresurada va hacia la puerta de calle.)

Policía: (Off.) -Buenos días señora.

Cándida: (Off.) - ¿Qué te pasó?

Marcelo: (Off.) -No te preocupes, no es nada.

Cándida: (Off.) - ¡Ay, pasen por favor!

(La ropa de Marcelo es de muy buena calidad. Viste pantalón de traje, camisa y una distinguida corbata. Tiene  una venda puesta en la cabeza y un brazo que cuelga de un pañuelo de seda atado al cuello. Ingresa el  policía ayudando a caminar a Marcelo que finge estar lesionado  y apenas puede caminar.)

Cándida: (Atemorizada.) - ¿Qué te pasó Marcelo?

Marcelo: (Dolorido.) -¡Ay, ay! ¡Ya estoy mejor! Se me está pasando el dolor.

Cándida: - Pero… ¿Qué ocurrió? ¿Te caíste? ¿Te atropellaron?

Marcelo: - ¡Son muchas preguntas! Fue…me…cuando… ¡Ay…no me acuerdo!

Cándida: (Alterada.) - ¡Ay, pero dime algo!

Policía: - Tranquila señora…

Cándida: (Preocupada.) - ¿Cómo voy a estar tranquila? Viendo cómo está maltrecho… y no me dice nada…

Policía: - Le explico señora… en la avenida America, le cruzaron el auto unos delincuentes, su vehículo colisionó contra el automóvil de una mujer…

Marcelo: (Corrige.) - ¡No! ¡Ella me chocó!

Policía: -Están haciendo el peritaje para establecer bien lo que ocurrió.

Cándida: - ¿Los delincuentes te golpearon?

Marcelo: - Sí…no sé…

Policía: -Los delincuentes al parecer obligaron al otro vehículo a hacer una mala maniobra y colisionó contra el automóvil del señor…y aprovecharon para robarle algunas de sus pertenencias…

Marcelo: - ¡Así fue! Ahora me acuerdo…

Cándida: - ¡Ay, que susto por Dios!

Policía: -Afortunadamente no ocurrió nada grave. Es una nueva estrategia de robo que utilizan los delincuentes…toman a sus víctimas conmocionados y los sorprenden…

Cándida: (Alarmada.)  -¡Que barbaridad!

Policía: - Sí, es muy frecuente este estilo de robo…en esta semana ya hubo tres casos.

Cándida: - Sí, lo vimos en el noticiero de la televisión.

Marcelo: (Fingiendo.) -¿Dónde estoy? ¡Ay, como me duele!

Cándida: - ¿Estas muy dolorido?…

Marcelo: - Sí… ¿Dónde me duele? (Señala a Cándida.) ¡Ella me chocó!

Cándida: (Sorprendida.) - ¿Yo?

Policía: - No, señora… se refiere a la otra chica.

Cándida: (Celosa.) - ¿Qué otra chica? ¿Ibas con una chica en el auto?

Marcelo: (Infantil.) - ¡Ay, no! ¡Los ladrones! ¡Ella me chocó! ¿O yo a ella? No me acuerdo… ¿Ah, por qué? Ella…sí. Fue ella.

Policía: - Se refiere a la señorita del automóvil que colisionó contra el suyo.

Cándida: - ¡Ah! ¿Y a ella también le robaron?

Marcelo: (Grita.)  -¡Ay, me duele tanto el automóvil!

Policía: - No se preocupe por el automóvil ahora.

Marcelo: (Alterado.) - ¡Sí pero me duele toda la carrocería!

Cándida: -¡Ah! Llévelo al sillón, por favor… (Acomoda unos almohadones en el sillón.)

Policía: - Sí. Camine por favor.

Marcelo: - Sí. ¡Ay!

Cándida: - Siéntate querido… ¿O quieres recostarte en mi  cama?

Marcelo: - ¿A tu cama? ¿Quién eres? No te recuerdo…

Policía: - Ella es su señora…

Cándida: -No, no soy su señora, soy…una amig…soy como su hermana...

Marcelo: (Temeroso.) -¿Mi hermana? (Sorprendido.) ¡Hermanita! ¿Y mamá dónde está?

Policía: (Confuso.) - Bueno pero… ¿Usted señora… es familiar entonces?

Cándida: (Duda.) - Sí, me es familiar…es cómo si fuera… (Afirma.)  digo, es de la familia…

Policía: -¿Entonces este no es el verdadero domicilio del señor?

Marcelo: (Rápido.) -¿Mío, no? Digo, sí…

Cándida: (Ambigua.) - Bueno algunas veces sí, otras veces no.

Policía: (Confundido.) - Cada vez entiendo menos.

Marcelo: (Rápido.) - Viajo…

Cándida: (Miente.) - Eso, viaja mucho. Viaja. A veces está aquí y otras esta por allá.

Policía: (Molesto.) -Usted señor me paso la dirección de éste domicilio.

Marcelo: - ¡Claro, sí! Ahora lo recuerdo… (Intencionado a Cándida.) Sí, claro que es aquí dónde vivo…

Cándida: (Cómplice.) - ¡Claro este en nuestro domicilio familiar!

Policía: (Desconfiando.) -Comprendido.

Marcelo: (Finge.) -Estoy mareado…

Policía: (Molesto.) - Yo también.

Marcelo: (Extraviado.) - ¡Mamaaaa! ¡Hermanita llama a mamá!

Cándida: (Sincera.) - ¿Quieres que llame a tú madre?

Policía: - ¿Cómo? ¿No son hijos de la misma madre?

Marcelo:(Exasperado.) -¡Sí, digo nooo! ¡Ay, explícale hermanita!

Cándida: (Miente.) - El y yo tenemos el mismo padre, pero somos hijos de distintas madres… La nuestra es una familia muy particular… ¿No es así Marcelo?

Marcelo: (Extraviado.) - Sí debe ser, no sé…pero yo el ADN no me lo hago.

Cándida: - Está delirando. ¿Tendrá fiebre? (Le toca la frente.)

Policía: -Se nota que del golpe ha perdido la memoria...está como aturdido.

Cándida: (Sarcástica.)  - Siempre fue medio aturdido. Para colmo está bajo tratamiento psiquiátrico…

Marcelo: (Neurótico.) -¡No estoy loco! (Alegre.) ¡No estoy loco! (Triste.) ¡No estoy loco! (De un salto toma de un brazo al policía y se arrodilla lloriqueando.) ¡No estoy loco mamá!

Policía:(Confundido.)-Esta bien, hijo… eh, señor cálmese…ya vendrá su padre…digo, su madre.

Cándida: -Llamaré a su psiquiatra… (Busca el teléfono.) A lo mejor no tomó la medicación…

Marcelo: (Exagerando.) - Noooo… siiiiii….

Policía: - Ya lo vio un medico señora… si es por los golpes, cálmese, está bien, está todo bajo control.

Marcelo: (Actúa.) - Sí, estoy…digo…no sé donde estoy…estoy bien…

Policía: - Bueno en este estado, será mejor que aguarde aquí. Tendrá que quedarse aquí hasta que venga el sumariante.

Cándida: - ¿Sumariante?

Marcelo: (Temeroso.) -¿Su-ma-rian-te?

Policía: -Sí, va a tener que detallar todo lo que sucedió en el accidente y en el robo….sino va a tener…

Marcelo: (En víctima.) -Yo venía manejando por mi carril y me chocaron… ¡Pero…me acuerdo poco!

Policía: - Bueno…lo que recuerde señor… tendremos que hacer el identikit de los ladrones… y detallar sus pertenencias sustraídas.

Marcelo: (Asustado.) - ¿Sustraída? ¡No me acuerdo de nada!

Policía: (Molesto.) - Sino recuerda nada puede salir perjudicado señor, acá se cometió un delito y va a tener que acompañarme a la comisaría.

Marcelo: (Aterrado.) -¡A la comisaría noooo! (Lloriquea)  ¡Me quedo aquí, no me muevo de aquí… me voy a acordar de todo! ¡Llama al psiquiatra!

Cándida: - Sí, claro… tranquilízate… y veras que te acordaras hasta con lujos de detalles. Todo se pondrá en orden si te calmas…

Marcelo: (Preocupado.) - ¿Se pondrá todo en orden?

Policía: (Inequívoco.) - El orden tiene que estar establecido.

Marcelo: -Déme tiempo… (Finge.) ¡¡Ay, me duele la cabeza!! (Se recuesta sobre el sillón.)

Cándida: - Te buscaré un calmante…

Policía: - Le inyectaron sedante señora… estaba muy alterado…

Cándida: - ¿Más alterado todavía?

Marcelo: (Cómo un niño.) - Sí me pusieron una inyección…ahora me acuerdo… (Se baja el pantalón y muestra su nalga.) ¡Ay! ¡Acá me pincharon, mira!

Cándida: (Divertida.) - ¡Pobrecito mi nene! (Le pega una palmadita en la nalga.)

Marcelo: (Exagerado.) - ¡Ayyy! ¡Me duele!

Cándida: (Burlona.) -¡Le pincharon la nalguita!

Policía: (Incómodo, mira hacia otro lado.) -Esperaré afuera señora, en el patrullero. Ni bien llegue el sumariante regresaré. Permiso.

Cándida: -Cómo guste señor. Muchas gracias agente, ha sido muy amable. Lo acompaño. ¿Así que no es nada grave?

Policía: -No se preocupe, el médico dijo que solamente tiene unos golpes, nada de riesgo. (Molesto, a Marcelo.) ¡Hay que usar el cinturón de seguridad señor!

Cándida: -Siempre le reproche su irresponsabilidad. Los cinturones de seguridad están en los vehículos para  usarlos.

Policía: (Fastidiado) - ¡Sobre todo si va a chocar señora! (Sale. Cándida lo acompaña hasta la puerta de calle.)

Casa de Marcelo. (Suena el timbre.)

Departamento de Cándida. (Al quedar solo, Marcelo cambia abruptamente su conducta. De un salto se asoma a la ventana. Queda en evidencia que no tiene ninguna lesión.)

Marcelo: (Exasperado.) -¡Ah, qué increíble! ¿Será posible que tenga tanta mala suerte hoy? ¿Por qué me tiene que suceder esto a mí?

 Casa de Marcelo. (Ingresa Abril desde la cocina y va hacia la puerta de calle.)

Marcelo: (Desde la ventana.) - ¿Raquel? ¡Me siguió hasta aquí! ¡Ahhh! ¡Esta mujer me va a volver loco, locooo! ¡Me destruyo el auto y ahora me quiere destruir a mí! (Angustiado se va corriendo  a la cocina.)

(Casa de Marcelo. Luis está vestido de impecable traje y corbata, camisa rosa. Su ropa es de calidad. Ingresan Luis y Abril.)

Luis: (Preocupado.) -¿Y dónde puede estar?

Abril: -Ay, no lo sé, Luis… pensé que tal vez…podrías ayudarme a orientarme, estoy atontada…por eso te llamé.

Luis: (Irónico) - ¡Ahhh! El matrimonio de ustedes es increíble, insólito, surrealista… Parece sacado de una película de Fellini… ¡No puedo entender cómo no sabes si tu esposo durmió anoche contigo!

Abril: (Sincera.) - Es que no me acuerdo… no hizo ruido al acostarse o no lo escuche…

Luis: (Burlón.) - ¡Ahhh…bueno! Debes ser la única mujer en el mundo… que no se da cuenta cuando su marido se mete en la cama de madrugada. ¡Así que puedo venir de madrugada y meterme en tu cama sin que te des cuenta! (Divertido.) ¡Gracias por el dato!

Abril: - Es que anoche…se fue a cenar con amigos a un country… Y cómo ya era tarde, tomé  un tranquilizante, porque sino no puedo dormir. A lo mejor vino tarde y cuando se acostó no lo sentí.

Luis: (Divertido.) -¿Sabes cuántos hombres querrían ser tu marido?

Abril: (Ingenua.) - ¿Sí?

Luis: - Cualquier esposa se hace la dormida, con un ojo duerme y con el otro mira el reloj… pero sabe exactamente  la hora  cuando el marido se mete en su cama, sobre todo cuando sale con la excusa de cenar con amigos.

Abril: (Angustiada.) - Bueno… pero me doy cuenta si vino a dormir conmigo y no lo sentí…porque siempre deja la cocina hecha un desastre cuando se hace el desayuno solo…mermelada por el piso, tostadas quemadas, todo desordenado.

Luis: (Alegre.) - ¡Y… es hombre querida! (Ríe. Didáctico.) ¡Los hombres somos tan previsibles!

Abril: (Enigmática.) - ¿Y si llamamos a la policía?

Luis: (Temeroso.) -Imagínate que no puedo ir a la policía y contar semejante extravagancia… Van a creer que los estoy ridiculizando…que me burlo de ellos… ¡Me meten preso por mentiroso! ¿Sabes que mentir es un delito?

Abril: - Pero no es una broma…hablo en serio. Cuando me levanté, la cocina estaba impecable… señal que Marcelo no desayuno.

Luis: (Exagerando.) - Pero que no desayune no es señal que no vino a dormir…que está desaparecido…que lo secuestraron… ¡Que se lo llevó un O.V.N.I.! A lo mejor salió apresurado…no tenía tiempo, como se acostó tarde, se quedó dormido…o no tendría apetito…. (Exasperado.) Las posibilidades son múltiples y variadas… en la fantasía todo es válido y se multiplican las combinaciones…paremos con la paranoia.

Abril: - Sí, a lo mejor tienes razón…y estoy media paranoica… (Aniñada.) ¿Por qué no me llamó? ¿Por qué no me dejo el corazón de papelito?

Luis: (Perplejo.) - ¿Corazón de papelito?

Abril: (Sollozando.) - Sí, un dibujito…Siempre lo hace… escribe: “Mi bella durmiente, te amo” y me dibuja un corazoncito…

Luis: (Irónico.) ¡Ah, que tierno!

Abril: (Sentimental.) -Y me lo dejaba en la trompita del elefantito… (Señala un pequeño elefante de cerámica. Luis va hacia el  mueble, toma en sus manos al elefante.)

Luis: (Irónico.) - ¿Se lo habrá comido el elefante al papel?

Abril: (Ingenua. Por Marcelo.) -No, nunca hizo eso.

Luis: -¿Estas segura? (Por el elefante.) Mira que estas bestias comen cualquier cosa.

Abril: -Estoy segurísima que no vino a dormir…

Luis: - No habrá encontrado papel… (Sarcástico.) ¿No querrás un corazoncito dibujado en un pedacito de papel higiénico? ¡No es muy romántico! ¡Se va toda la poesía por el inodoro!

Abril: (Abstraída.) -¿Porque no atiende el teléfono?

Luis: - Estará ocupado…

Abril: (Rogando.) - Ayúdame a pensar…

Luis: (Irónico.) - ¡Mago no soy, corazón!… ¡Además desde Simone de Beauvoir a esta parte, el feminismo a ganado mucho prestigio y las mujeres piensan por sí mismas!

Abril: (Mortificada.) - ¡Es que no puedo pensar!

Luis: (Burlón.) - Bueno, no sos la única mujer no puede hacerlo… ¡Ni lo intentes, es peligroso! ¡El pensar hace feliz a algunas e infeliz a otros!

Abril: - Llama a alguno de sus amigos, a lo mejor saben algo.

Luis: -Ya lo hice. Antes de venir, llame a algunos amigos comunes que tenemos…pero no estuvieron en la cena y nada saben…

Abril: - Claro me dijo que era una reunión trabajo.

Luis: (Divertido.) - Sí es de trabajo, yo estoy decididamente desafectado de esa infame actividad.

Abril: (Decidida.) - Deberíamos avisar a la policía…

Luis: (Alarmado.) - ¡Nooo…no exageres, mujer! ¡Habrá perdido el teléfono… tendrá una reunión imprevista! Esperemos un tiempo prudencial…

Abril: (Resignada.) - Está bien… está bien…

Luis: (Mordaz.) -¡Dos o tres meses es un tiempo prudencial!…si no aparece antes, llamamos inmediatamente a la policía…

Abril: (Ensimismada.) - No sé...no sé…estoy preocupada…algo malo le ocurrió, Luis… me lo dice el corazón…

Luis: (Molesto.) - El corazón no habla, mujer, apenas si late…y si habla… ¡Dile que se calle la boca y no se meta en nuestra conversación!

Abril: (Abstraída.) -Estoy muy preocupada… ¡Llamemos a la policía! (Va hacia el teléfono, Luis la intercepta el paso.)

Luis: (Grita.) -¡Noooo!… (Suave.) ¡No! (Suplicando.) Digo, esperemos un poco…Está bien…dos o tres meses no es prudencial…esperemos unos días…

Abril: - ¿Unos días?

Luis: (Rápido.) -Unas horas…Marcelo ya va a aparecer… Tranquilízate Abril…

Abril: - Sí, eso intento… Voy a tomar otra pastilla…

Luis: (Malicioso.) - ¿Tienes pastillas para sacar el atolondramiento?

Abril: (Ingenua.) - No, de esas no tengo.

Luis: (Fastidiado.) - El cavernícola de tu marido, irá pronto a una cabina telefónica, pedirá un teléfono prestado…entrará a Internet… (Furioso.)…o usará el código Morse o tocara un tambor o mandará señales de humo. (Grita desaforado.) ¿Puedes tranquilizarte?

Abril: (Cediendo.) - Está bien…está bien…me tranquilizo.

Luis: (Enajenado.) - ¡Gracias! ¡Al fin una mujer entra en razones!

Abril: (Temerosa.) -¿Puedes tranquilizarte?

Luis: - Sí.

Abril: (Serena.) - Gracias…

Luis: (Calmo.)  -Razonemos…

Abril: - Razonemos…

Luis: (Burlón.) -¿Quién se va a llevar semejante atolondrado? Además si lo encuentra una mujer, si esa es tu preocupación…seguro que esa mujer inteligente e intuitiva cómo toda mujer, lo devuelve rápidamente... ¡Por inútil!

Abril: (Ofendida.) - ¡No te permito Luis que hables de ese modo de mi Marcelito!

Luis: -Serénate Abril… ¿Quién se va a llevar semejante marmota? (Ríe.)

Abril: - Sí, tienes razón. La única idiota que se lo puede llevar, soy yo.

Luis: - Agudiza tu mente…

Abril: (Atontada.) - ¿Y cómo se hace eso?

Luis: (Irónico.) -Tal vez te estoy exigiendo  demasiado.

Abril: -Ay…No te burles, Luis… perdóname. Estoy aturdida… (Enciende un cigarrillo.) ¿Quieres un cigarrillo?

Luis: - ¿Es de marihuana?

Abril: (Atónita.) -¡No! ¿Cómo se te ocurre?

Luis: - Entonces no… ¡Necesito algo que me haga volar! ¡Necesito algo fuerte!

Departamento de Cándida. (De la cocina ingresa abruptamente Marcelo, espía por la ventana, apresurado marca  en  su teléfono móvil. Ansioso.)

Abril: -¿Quieres tomar un café?

Luis: (Divertido.)  -¡Quisiera tomar un whisky!

Abril: (Extrañada.) - ¿A la mañana una copa de whisky?

Luis: (De la bodega toma una botella de whisky y se sirve.) - ¡Una copa no, solamente una botella! (Divertido.) ¡Nada mejor que una buena botella de whisky y comenzar el día feliz!

Abril: (Azorada.) -¿Sí?

Luis: (Exagerado.) -¡El whisky es extraordinario para combatir el stress y sobre todo la estupidez humana! ¡Salud, por el matrimonio, adorable institución y brindo por el amor! (Bebe de un sorbo. Para sí) ¡Por el amor de Dios!  (Vuelve a servirse.)

Marcelo: (Alterado.) -¡Vamos atiende imbecil! ¡Atiende!

Casa de Marcelo. (Suena el teléfono móvil de Luis. Abril cree que es el suyo. Toma el teléfono y se da cuenta que no suena.)

Abril: (Ansiosa.) - Es tu teléfono, Luis. Está sonando tu teléfono.

Luis: (Bobo.) - Ah, sí… ¿Quién será? (Finge.) ¡Estas chicas me llaman a cualquier hora! (Observa sereno la pantalla de teléfono.) Y eso que les digo: ¡Si estoy con la diosa Abril, no me llamen!

Marcelo: (Frenético.) - ¡Atiendeeee!

Abril: (Ensimismada.) -Es que nunca faltó tanto tiempo…

Luis: -¿Cómo lo sabes? Y sí Marcelo durmió con vos anoche…hace solamente tres o cuatro horas… ¡Me van a volver loco ustedes! (Atiende el móvil. Molesto.)  Hola, sí… ¿Quién habla?

Marcelo: - Soy Marcelo…

Luis: (Parco.) - ¡Ah, por fin…!

Abril: (Esperanzada.) -¿Es él? ¿Es Marcelo?

Marcelo: (Espiando por la ventana. Alterado.) -Luis...si te llama Abril…dile que no me viste… ¡Que nada sabes de mí!

Luis: - ¡Por supuesto amor! Mar… (Se corta.) La mar…

Marcelo: -¿Qué amor? ¿Qué mar? (Molesto.) A mi señora dile que no me viste, ni me hablaste… ¡Estoy desaparecido!

Abril: (Ansiosa.) -¿Es Marcelo?

Luis: (Confundido.) -Sí…nooooo... Es  Mar...Mar…

Marcelo: - ¿Qué mar?

Abril: (Alegre.) - ¿Marcelo?

 Luis: (Precipitado) - ¡No! Mar…La Mar(Exagerando.) ¡La Martaaaa! ¿Qué haces bonita mía? (Abril se decepciona, se sienta.)

Marcelo: (Furioso.) - ¿Qué Marta? ¿Qué bonita? ¡Soy Marcelo, estúpido! (Grita.) ¡Marcelo te habla! ¡Estoy en peligro! ¡Estoy en serios problemas!

Luis: (Ridículamente sensual.) - Siiiiiii, Martita… ¡Sos muy peligrosa mi reina! ¿Dónde andarás? ¿Cuántos te acosarán, no?

Marcelo: (Ansioso.) - ¿Me entendiste?

Luis: (Meloso.) - ¡Cuéntame como uno más de tus seguidores amorcito mío! ¡La rubia más deseada!

(Abril se aleja pudorosa. Sin dejar de sorprenderse por lo que escucha.)

Marcelo: (Alterado.) ¿Qué rubia? ¡Deja de hablar pavadas, no estoy para estupideces! ¿Eres imbécil? ¡Si Abril te llama…no sabes nada de mí…! ¿Entendiste?  ¡Necesito tiempo! ¡Solucionar un  problemita que tengo es lo único que deseo!

Luis: (Apasionado.) - ¡Si, yo también te deseo rubia mía!

Marcelo: (Desaforado.) - ¿A quién deseas? ¿Qué rubia? ¡Soy Marcelooo, tontooo! ¿Pero que te pasa hoy? ¿No me escuchas?

Luis: (Sensual.) -¡Si te agarro te destrozo martita! ¡Te juro que te destrozo!

Marcelo: (Enojado.) -¡El que te vas a destrozar soy yo si seguís haciéndote el estúpido! Tengo un complicación grande… ahora no puedo, no tengo tiempo, después te explico.

Luis: (Ardiente.) - Cuéntame con lujos de detalles todo lo que me vas a hacer martita… (Se sirve whisky) ¡Te escucho!

Marcelo: (Sigue espiando por la ventana.) - Raquel se puso furiosa de celos, me esperó a que salga del bar y me chocó el auto…vino la policía, tuve que inventar un robo…

Luis: (Finge que escucha un relato erótico.) -¡Ahhh! ¡Mmmmmmm! ¡Uhhh! ¡Sssssssss! (Abril, azorada, acusa en silencio la conversación desde lejos.)

Marcelo: (Precipitado.) -La policía me quería llevar a mi casa y Raquel que no se despegaba de mí… entonces dije que mi casa era la de mi nueva amante…te imaginas…

Luis: (Sensual.) - ¡Mmmmmm! Claro mamita... tu casa no era lo más conveniente…lo mejor es el hotel…en un momento tan fogoso, tan caliente.

Marcelo: (Angustiado.)  - Así que tengo a mis dos amantes juntas…en una misma casa… ¡Tengo miedo, Luis! ¡Y no puedo zafar…tengo la policia en la puerta!

Luis: (Erótico.) - Uhhh, esto termina muy mal. Alguien va a morir de pasión…

Marcelo: (Temeroso.) - ¡Creo que sí y me parece que voy a ser la víctima!…pero al hablarte y poder contarte lo que me sucede… un poco me alivia.

Luis: (Fingiendo.) -¿En Bolivia?

Abril: (Atenta.) -¿Quién esta en Bolivia?

Luis: (A Abril. Bobo.) - Los Bolivianos…

Abril: - ¡Ah!

Marcelo: -¿Qué Bolivianos? ¿De que estás hablando? ¿Fumaste marihuana hoy?

Luis: -Estuve cerca...

Marcelo: -¿Estás borracho?

Luis: -Estoy más cerca todavía… (Bebe. Divertido.) -¡Es tan rico el whisky importado! ¡Y más si es ajeno! (Simulando.) Sí, en Bolivia hay problemas sociales… la casa de gobierno está preocupada…

Marcelo: -¿La casa de gobierno? ¿A que te refieres?

Luis: -(Por Abril.) La gente está muuuuy alterada… es inminente la represión  policíaca… la Guardia Civil, los carabineros, los marines yanquis y los  Cascos Blancos…entrarán en acción…

Marcelo: (Colérico.)  -Deja de ver el noticiero, apaga el televisor y préstame atención…

Luis: (A Abril.) -Estoy hablando con una chica muy politizada...

Abril: (Ingenua.) -¡Ah! Disculpa no entendía, pero me dí cuenta…

Luis: (A Abril.) - Con una chica Boliviana…

Abril: - Sí, sí…

Marcelo: -¿Qué chica Boliviana? ¿Pero has vuelto loco hoy? ¿Qué te sucede?

Luis: (Ardiente.) - Te espero con pétalos de rosas en las sábanas de seda francesa y una botella de champagne…

Marcelo: (Furioso.) - ¡La botella de champagne te la voy a partir por la cabeza estúpido!

Luis: (Lujurioso.) -¡Ah, que sádica que estás! (Sumiso.)¡Átame! ¡Golpéame! Mira que soy capaz de irme caminando hasta a Bolivia…

Marcelo: -¡Estoy en problemas...! Y si tienes que irte a Bolivia: vete a Bolivia…pero si Abril te pregunta por mí... no me viste... ¿Te queda claro? Estoy en casa de Cándida. ¿Sabes dónde vive? Anota el número de teléfono.

Luis: -¡Claro que sé! (Espantado.) ¿Cándida?

Abril: (Temerosa.) -¿Qué sucede Luis?

Marcelo: - Anota…

Luis: (A Abril, simula. Busca una lapicera.) - ¡Que cán-di-da es la gente de Bo-li-via!…

Marcelo: -Anota el número de teléfono…

Luis: - Sí…dime…

Marcelo: 42-234-457

Luis: (Escribe sobre su mano.) – Bien.

Marcelo: - 42-234-457

Luis: - Sí, claro. El pueblo Boliviano que no se subleva…hay peligro en la Casa de Gobierno… está en juego la gobernabilidad…

Marcelo: -Mira...me importa tres cominos gobernabilidad de Bolivia… no sé de qué hablas… ¿Dónde estás en un mitin político?

Abril: (Ansiosa.) - ¿Por qué no cortas Luis? A lo mejor te llama Marcelo…

Luis: -Tienes razón Abril...

Marcelo: (Azorado.) -¿Abril? ¿Escuche bien? ¿Dijiste Abril? ¿Mi señora está contigo? (Desconfiando.) ¿Dónde estás con ella?

Luis: (Descolocado.) -En tu casa…digo en su casa…en la de ella…la señora de Marcelo…de Marcelo Calabrese... ¿Lo conoces querida?

Marcelo: (Incrédulo.) -¡Noooooo!

Luis: -¡Ah, no lo conoces a Marcelo…mejor...no pierdes nada porque es un estúpido tan grande!

Abril: (Reprendiendo.) - ¡Luis! ¿Por qué hablas así?

Luis: (Fogoso.) -¡Pero la señora es una divina! ¡Y vieras que mujer más sexy! “Desvestida” en baby doll y camisón al tono transparente… está muy sensual y cuando el marido no está en su casa, se pone más sensual todavía.

Abril: (Ruborizada, se cubre las piernas con el camisón.) - ¡Luis! ¡Eres incorregible!

Marcelo: (Baja la voz.) -¡Uhhh!… ¿Por qué no me dijiste, infeliz?

Luis: -Ah, no te pongas celosa Martita… ¿La verdad? ¡Me encantaría salir con ella, pero le es muy fiel al estúpido del marido!

Abril: -¡Luis, por favor! ¿Puedes cambiar de conversación?

Marcelo: (Desconfiando.) -¿Se puede saber que haces en mi casa  y con mi señora en baby doll?

Luis: (Divertido.) -Vine tomar un güisquicito porque el estúpido del marido a esta hora no está, desapareció… el elefantito se comió el papelito y la señora me necesita… y le estoy brindando un poco de cariño…de ternura…estoy de visita…

Marcelo: (Colérico.) - ¿Así que visitas a mi esposa cuando no estoy en mi casa? ¡Ya me lo vas a explicar, crápula…! ¡Vos y ella!

Luis: - Esto es algo inexplicable amor… ¡Ella es tan sexy, no puedo decir que no!

Marcelo: (Furioso.) -Y si es lo que sospecho…ni viviendo en Bolivia te vas a salvar… ¡Serás hombre muerto! ¡Te voy a cortar en pedacitos! ¡Basura! (Corta. De un salto se acuesta sobre el sillón.)

Luis: - ¡Que carácter! Se puso celosa… ¡Que tonta!

Abril: -¿Así que tienes un nuevo amor?

Luis: (A Abril.) -Y si… una amante mía…que es boliviana…

Luis: (Humilde.) -¡Hola!..Hola amor…Cortó…

Abril: (Coqueta.) - ¡Cómo para que no corte, con todo lo que dijiste de mí!

Luis: (Exagerando.) -¡Ay, Bolivia! ¿Cuándo se establecerá para siempre la democracia? Necesito otro whisky… (Se sirve, bebe de un sorbo.)

Abril: -Ven vamos a la cocina... mejor te sirvo un café, no es hora de beber tanto alcohol.

Luis: - A mi me gusta suicidarme de a poco, pero hoy necesito una sobredosis. (Ingresan a la cocina. Luis vuelve corriendo.) ¡Necesito una sobredosis! (Se lleva la botella de whisky y regresa rápidamente a la cocina.)

Departamento de Cándida. (Raquel esta vestida muy sexy, su ropa es de exquisito gusto, de color negra, minifaldas de cuero y botas al tono. Luce un peinado exótico y bello. Ingresan por la puerta de calle, Raquel y Cándida.)

Cándida: (Con su mano por sobre el hombro de Raquel.) Por aquí.

Marcelo: (Al ver entrar a Raquel, siente pánico.) -¡Ay, ay, ay!

Cándida: (Amable.) -Pasa por favor...ponte cómoda.

(Raquel finge estar perturbada, sin dejar de mirar con odio a Marcelo.)  

Raquel:- Permiso. Muchas gracias, muy amable.

Cándida: (Preocupada.) - ¿Y te duele mucho?

Raquel: - Un poco… pero es más la tensión del susto que otra cosa.

Cándida: - Me imagino, que brutalidad… ¿A vos también te robaron?

Raquel: (Mirando a Marcelo. Alterada.) - Sí, me robaron, me estafaron… pero lo tengo identificado… le daré el identikit a la policía… Pero me vengaré, haré justicia con mis propias manos. Hay algunos delincuentes que no merecen vivir. 

Marcelo: (En víctima.) - Ah, cuanta  violencia… no es justo.

Cándida: (A Raquel.) -Olvídate por un momento lo sucedido…les han robado pero por suerte están vivos.

Marcelo: (Resignado.) - ¡A veces es preferible que te maten, pero que no te roben!

Raquel: (Feroz.) - ¡Pero les queda poco tiempo de vida! ¡Ah, pero a mí no me conocen! El hombre que se mete conmigo, es hombre muerto.

Cándida: - Cálmate…no sé porque te pones así… ¿Es por el dinero?

Raquel: (Simula.) - ¡Por el automóvil, querida!

Marcelo: - ¡Sí, es verdad! (Solloza.) ¡Mi automóvil todo arruinado!

Raquel: (Lloriquea.) -¡Arruinarme así el automóvil!

Cándida: - El vehículo no es lo más importante. Lo material no es esencial en la vida.

Raquel: (A Marcelo. Con odio.) -¡La culpa es tuya!.. Digo… suya…

Marcelo: (Lloriquea.)  - Señora…yo venía por el carril correcto…usted me cruzó el auto…digo…los asaltantes la hicieron desviar…no fue culpa mía. Fue una mala maniobra suya… (Simula.) Bah, no me acuerdo bien…

Raquel: - Tú… ¡Usted me va a pagar todos los daños causados! Usted me chocó…

Marcelo: (Desesperado.) - ¡Noo, fue usted! (Abatido.) Digo…esperemos que vengan los agentes del seguro…

Cándida: - Claro, espera aquí todo el tiempo que sea necesario…ya todo se va a aclarar, los dos tiene seguro, las compañías se encargaran.

Raquel: (Intenciona, a Marcelo.) - ¡Esto es culpa de las compañías baratas!

Cándida: (Preocupada.) -¿Quieres tomar un calmante?

Raquel: (Con seguridad.)  - ¡Sí! ¿Tienes un revolver? Alguna pistola… ¡Es el mejor calmante!

Cándida: (Atónita.) -¿Un revólver? ¿Una pistola? No…

Marcelo: (Desesperado.) -¡Nooo! ¡No tiene armas de fuego!

Cándida: (Ingenua.) -En esta casa, nada de armas…quién tiene un revolver dispara…

Marcelo: (Asustado.)  -¡Sí, sobre todo si le apuntan!

Raquel: (Intencionada. Feroz.) -¿Alguna cuchilla grande?

Marcelo: -¡No! Mi hermana no cocina…trae comida elaborada… es vegetariana.

Cándida: - Sí, claro…me alimento de una manera muy particular...

Raquel: (Para sí.) - A los amantes habría que matarlos a todos…

Cándida: - ¿Amantes?

Marcelo: (Aterrado.) - ¿Amantes?

Raquel: (Displicente.) - ¡A los amantes de lo ajeno…!

Marcelo: (Aliviado. A Cándida.)  -¡Ahhh, a los ladrones…! A eso se refiere… (Intentando cambiar de conversación.) ¿Me traes un café hermanita?

Cándida: (Amable.) -Sí, enseguida te preparo. (A Raquel.) -¿Quieres tomar algo?

Raquel: (Humilde.) -¡Ay, si fueras tan amable! ¿Me servirías un whisky?

Cándida: (Desorientada.)  - ¿Un whisky? ¿A… a… esta hora?

Raquel: - Sí… un whisky, por favor… ¡Ah, si te contara porque choque! ¡Sírveme un whisky! (Mirando a Marcelo.) ¡Me mareo un poco y  cuento todas mis intimidades!

Marcelo: (Rogando.) - Mejor tómese un cafecito.

Raquel: (Encaprichada.) - ¡Un whisky y doble por favor!

Cándida: - Creo que va a ser mejor un café. Se los voy a preparar. Permiso.

Raquel: -Muchas gracias, querida… y disculpa las molestias que te causo…

Cándida: -Por favor, en un momento tan difícil, en una situación tan límite que pasaron los dos… (Sale.)

Marcelo: (Se levanta, finge dolor y espía que Cándida este lejos. Frenético.) -¿Qué haces aquí?

Raquel: (Furiosa.) -Esto recién comienza… ¡Farsante!

Marcelo: (Alterado.) -¿No te alcanzó con chocarme el auto? Mira como me dejaste maltrecho, mira todo el lío que se armó…que hasta tuve que inventar un asalto…con la policía detrás de mí haciéndome preguntas… y mintiendo… ¿Sabes que mentir a la policía es un delito?

Raquel: (Furiosa.) - ¿Y mentirle a una mujer no lo es? ¿Engañarme de esta manera no es ningún delito?

Marcelo: (Temeroso.) - ¡No grites! (En voz baja.)  Buscaba el momento oportuno para decírtelo… (Sensual.) ¡Yo te amo Raquel, te amo apasionadamente! (Rogando.) Pero por favor…tranquilízate y ve a tu casa… déjame terminar con la declaración a la policía…

Raquel: (Resentida.) - ¡Me las vas a pagar fantoche!

Marcelo: (Rogando.) - Te doy mi palabra… Pagaré todo el daño de tu vehículo…

Raquel: (Hostil.) - ¡No me importa!

Marcelo: -¡Te compro un automóvil nuevo!

Raquel: (Humillante.) - ¡No me hace falta!

Marcelo: (Exagerado.) -¡Te compraré un barco…un buque…! (Desesperado.) ¡Un transatlántico!

Raquel: (Agresiva.) -¡No me importan tus regalos, ni tu plata!… A mi no me vas a tomar por estúpida engañándome con otras mujeres. Por eso le dije a la policía que me traiga dónde estabas…mintiéndoles con los papeles del seguro. (Por Cándida.) ¿Así que esta es tu “mujercita”? (Despreciativa.)  Bastante fea, ordinaria y desagradable… pensé que tendrías mejor gusto…ni se depila los bigotes…

Marcelo: (Irónico.) - Papá usaba bigotes… ¡Es idéntica a papá!

Raquel: - Sigue mintiéndome…seguro que si no es tu mujer es otra de tus amantes. Dime que es ella y la mato.

Marcelo: (Desesperado.) -¡Pero Raquel estás confundida! La que fue a hacer café es mi…mi… mi hermana…no mi señora…

Raquel: (Desconfiada.) - Sí, nací ayer… ¿Te crees que aún juego con mis muñecas?

Marcelo: (Seguro.) - Pero Raquel, date cuenta el parecido físico que tenemos, las facciones, los rasgos comunes, menos la cintura y laaaaa… (Por los senos.) Lossss… Lossss (Ingresa Cándida con una bandeja, la cafetera y los pocillos de café. Simulando.) ¡Lossss cafecitos están listos!

Cándida: (Simpática.) - ¡Sí, ya están listos! La cafetera está bien calentita.

Marcelo: (Por Raquel. Irónico.) -¡Bastante calentita está! (Toca la cafetera.) ¡Ay! (Raquel lo mira furiosa. Simpático.) ¡Gracias “hermanita”, sos un amor!

Cándida: (Irónica.) -Por nada… “hermanito”... ¿Te sientes mejor?

Marcelo: -Sí… (Mirando a Raquel.) ¡Nooo! ¡Más o menos! No me acuerdo…

Raquel: (Recibe el café.) -Gracias…tu nombre…

Cándida: -Mi nombre es…

Marcelo: (Apresurado.) -Gabriela… (Cándida mira a Marcelo sin entender.) ¡Gabriela se llama! Pero le decimos “kuki”

Raquel: (Sorprendida.) -Pensé que te llamabas Abril…

Marcelo: (Exagera mirando a Candida.) - ¡Noooo!

Cándida: (Riendo.) -¡Noooo!

Marcelo: (Parco.) - No.

Cándida: (Mintiendo.) -No...Abril se llama mi vecina.

Raquel: (A Marcelo. Irónica.) -¿Así que Abril vive al lado?

Cándida: -Es una viejita amorosa Abril, divina.

Raquel: (Asombrada.) -¿Cómo viejita? ¿Cuántos años tiene?

Candida: -Debe andar cerca de los 60 años… ¿No, “hermanito”?

Marcelo: (Desinteresado.) - Y un poco más también…

Raquel: (Mirando a Marcelo.) -¡Aprovecharse así de una mujer, que degenerado… que vergüenza!

Cándida: - ¿Vergüenza?

Raquel: (Simulando.) -¡Qué no vengan los agentes del seguro del automóvil! ¡Es una vergüenza! Para cobrar las cuotas son muy rápidos y diligentes… Le dejé esta dirección… Con todas las cosas que tengo que hacer… ¡Me van a volver loca!

Marcelo: (Rápido.) - No falta mucho…

Raquel: - ¿Cómo?

Marcelo: (Fingiendo.) - ¡No falta mucho…para que vengan los agentes del seguro!

Cándida: - Sí, serénate… ya vendrán.

Marcelo: (Rogando.) - ¿Y porque no va a la agencia aseguradora? (Implorando.)  ¡Créame “señorita” va a ser mucho mejor! ¡Mayor agilidad para los trámites!

Raquel: (Molesta.) - Me quedaré aquí hasta que vengan…para eso pago el seguro… (A Cándida.) Bah, si tú…. Gabriela me lo permites…

Cándida: (Tomándole la mano amistosamente.) -Quédate el tiempo que quieras, linda.

Raquel: - Gracias.

Casa de Marcelo. (Luis sale de la cocina, no tiene puesto, ni el saco, ni la corbata y tiene la camisa fuera del pantalón. Apresurado. Marca el número de teléfono que escribió en su mano y espía que Abril no escuche. Se nota sutilmente el efecto del whisky.)

Cándida: (A Raquel. Alegre.) - Hace de cuenta que vivimos juntas, que es tu casa querida.

Marcelo: -No… Cánd… Gabriela es tu casa… y en tu casa “hermanita”…

Cándida: - Sí…es mí casa…. ¿Y en mi casa qué?

(Suena el Teléfono fijo.)

 Marcelo: -Hola… ¿Quién habla?

Luis: (Cambia el tono de voz.) - ¿Marcelo?

Marcelo: - Sí… ¿Con quién desea hablar?

Luis: (El mismo tono.) - Con Marcelo Calabrese…

Marcelo: - Sí, él le está hablando. ¿Quién le habla?

Luis: (Molesto.) - ¡El embajador de Bolivia!

Marcelo: -¿De Bolivia?

Luis: (Con su tono de voz.) -¡Habla Luis, mariquita!

Marcelo: (Afeminado.) -¡Hola Mariquita!

Cándida y Raquel: (Asombradas.) - ¿Mariquita?

Luis: - ¡Mariquita tu abuela! Estas en problemas y tienes ganas de bromear todavía.

Marcelo: (Afeminado.) -¿Cómo estas mi amor? ¡Mi mariquita!

Raquel: (A Cándida.) - Seguro que es una de sus amantes.

Cándida: (Molesta.) -¿Amantes? No creo que el imbécil de mi hermano tenga una amante… No puede atender la “casa central”…mucho menos abrir “sucursales”.

Marcelo: (Exageradamente afeminado.) ¿Cómo estás papi? ¿Cómo están las cosas en Bolivia?

Luis: (Preocupado.) - ¡Mal, muy mal! Si no apareces pronto…esto termina muy mal…

Marcelo: (Sensual.) - ¡Ya viajaré a Bolivia muy pronto, papi!

Raquel: (Azorada.) -¿Su hermano es… es gay?

Cándida:(Desorientada.)-Noo…sí… esteee…desde hace un tiempo…tiene cierta inclinación por los hombres…cierta simpatía…atracción…no está definido… es ambigua su definición sexual...

Marcelo: -No sabes como deseo verte… ¡Estoy muy celosa!

Raquel: (Molesta.) -¡Ah, no lo puedo creer!

Cándida: (Dolida.) - ¡Yo tampoco! Es muy difícil para mí, adaptarme a  esta nueva situación…

Raquel: - Te entiendo querida… Pero hablar así descaradamente.

Marcelo: (Sobreactúa.) -¡Estoy muy celosa! ¡Estás con ese travesti de baby doll negro y camisón transparente! ¡Te descubriste solo! ¡Cuando te encuentre te araño todo! ¡Te corto en pedacitos y le doy de comer a tu perra!

(Cándida, incómoda, retira los pocillos de café y va a la cocina, sin dejar de mirar asombrada a Marcelo.)

Casa de Marcelo. (Ingresa Abril de la cocina.)

Abril: (Ansiosa.) -¿Es Marcelo?

Luis: (Afeminado. Simulando. A Abril.) -¡No, es mi libélula! (A Marcelo.) ¡No es lo que piensas papi! (Mirando de arriba a abajo a Abril.) ¡Pero le tengo unas ganitas al travesti! (Saca la capellina del perchero y se la coloca divertido en su cabeza.)

Marcelo: (Reprendiéndolo.) -¡Sé de tus debilidades! ¡Siempre quieres más…y más…eres un hombre insaciable!

Abril: (Incrédula.) -¿Estás bromeando verdad?

Luis: (Por Abril.) - ¡Me gusta mucho el travesti y con esa lencería tan sexy!

Abril: (Riendo.) -¡Ah, no se puede creer!

Marcelo: (Furioso.) - ¡Te corto en pedacitos!

Luis: (Lascivo.) - ¡Ay, me encantan los “pedacitos”!

Raquel: (Desolada.) -Estuve saliendo con un hombre que era gay… (Sale a la calle deprimida.) ¡No lo puedo creer! ¡Con razón insistía tanto con el trío y no me decía quién era el tercero!

Casa de Marcelo. (Suena el timbre. Abril se pone una delicada bata que cuelga del perchero y sale a la puerta de calle.)

Marcelo: (Al quedar solo, habla con normalidad.) Escúchame Luis…aguanta todo lo que pueda en casa, hasta que pueda zafar de aquí…y cuando te llame ven a buscarme urgente a la casa de Cándida… (Se acuesta rápidamente sobre el sillón.)

Casa de Marcelo. (La nona tiene 80 años, su vestimenta es de calidad pero no tienen combinación los colores de su ropa. Tiene un marcado acento italiano, trae un  bolso en su mano. Ingresan abril y la nona de la calle.)

Nona: (Off.) Bonasera.

Luis: ¿A buscarte tesorito?

Abril: (Off.) Hola. ¡Que sorpresa! Adelante…

Marcelo: - ¡Y sí! Tengo el auto destruido…

Nona: (Ingresando.) Bonasera… (Queda boquiabierta mirando la extravagancia de Luis.)

Luis: (Sobreactuado.) - ¡Sí, mi amor! ¡Muy pronto estaré! ¡Sí, espero verte urgente cariño! Besitos, besitos, besitos…

Marcelo: - Hasta pronto…

Nona: (Sorprendida. A abril.) - Ma’ que manera rara de parlare esto muchacho…

Luis: (Exagerando.) -¡Hasta pronto divinooooo!

Abril: (Burlona.) -Está bromeando Nona…así se divierten los hombres ahora…

Nona: (Alegre.) -Ma’ se divierten… ¿Haciéndose de nena?

Luis: (Sigue afeminado. Simpático.) - ¡Hola Nonita! ¿Cómo le va “divina” mía?

Nona: (Parca.) - Me va como el culo…me duele toda la “arteriaclerosi”

Abril: (Divertida.) -Nona…la arteriosclerosis no duele… es un síntoma… ¡Qué nona! Me voy a cambiar, enseguida vuelvo. (Sonriendo entra al dormitorio.) ¡Que nona!

Nona: - Ah… ¿Non duele? ¿E’ que me duele entonces la Vía Láctea?

Luis: (La toma del brazo.) - Siéntese Nona… Hace mucho que no la veía…

Nona: (Amable.) - ¿E’ vos come te llamas nena? ¿Te conozco?

Luis: (Alegre.) - No soy una “nena”…soy un nene…

Nona: - ¡Ah, sos neno! Come está así disfrazado de chica, non te conozco… ¿E’ quien sos?

Luis: (Simpático.) - Soy amigo del matrimonio de la casa…

Nona: (Intrigante.)  ¿E’ más amigo de quién sos? ¿E’ quién corre más riesgo aquí con vos? ¿La señora o el Marchelo?

Luis: - ¡Ay, soy íntimo de la señora!

Nona: (Sospecha.) -¡Ah!... ¿De la señora? ¿Y el Marchelo dónde está? 

Luis:-¡Está en peligro! ¿Marchelo? Esteee… debe estar trabajando…viajando…por la Vía Láctea.

Nona: (Desconfiando.) - ¿E’ oste venís siempre a visitarla a la “Abrile” cuando lo marido non está?

Luis: (Afeminado. Se coloca la mantilla que cuelga del perchero.) -¡Ay, nonita!... ¡Pero no soy peligrosa! ¡A mi me gustan los hombres!

Nona: (Sorprendida.) -¡Ah, oste es lesbiano!

Luis: (Exagerando.) - No, nonita… soy travesti…

Nona: -Ah…escuche a la televisiones que ahora lo lesbiano se poeden casare con lo travesti… me parece justo eso…

Luis: - No, todavía no… hay leyes que lo impiden…

Nona: -¿Ma’ que leyes? ¡Con leyes o sin leyes ellos lo “hacen” igual!

Luis: - ¡Y sí!.. Son emprendedores para la pasión. ¡Nada los detiene! ¡Que atrevidos! (Ríe tontamente.)

(Suena el timbre de calle.)

Nona: (Se levanta.) - ¡Ah, deja que yo atiendo!

Luis: -Atiendo…quédese tranquila nonita… (Camina muy ridículo. Sale a la puerta de calle, con la capellina y la mantilla puesta.)

Nona: (Divertida.) - ¡Que neno más simpático! ¡Me hace reire!

(La Nona saca de un bolso un tejido. Se quedará tejiendo abstraída.)

(Departamento de Cándida.)

Cándida: (Saliendo  de la cocina. A Marcelo, muy molesta.) -¿Así que soy tu “hermanita”? ¡Qué bien! ¡Mentiras al policía, mentiras a esa mujer! ¿Mentiras a mi también?

Marcelo: (En víctima.) - ¿Y que querés que le dijera? ¿Qué sos mi amante? ¡Esa mujer necesita un psiquiatra, está loca!

Cándida: - Ah… ¿Y me la traes a mi casa?

Marcelo: - No la traje, mi amor… vino con la policía… ¿O no te acuerdas?

Cándida: - ¿Y porque no fuiste a tu casa para que te atienda tu “mujercita”?

Marcelo: -Porque me quedaba más cerca… (Corrigiendo.) Más cerca de tu amor… acá me siento más a gusto…además, siento más tranquilo...

Cándida: - No se nota.

Marcelo: (En víctima.) -Pero si te molesta tanto, me voy…

Cándida: (Herida.)  -¿Por qué no fuiste a la casa de tu amiguito travesti?

Marcelo: (Divertido.) - Eso era una broma, para que esta mujer se escandalice y se vaya…pero no hay caso… es inmune para todo. Parece que se quiere quedar a vivir…

Cándida: (Tierna.) - Te juro que por un momento me puse muy celosa…

Marcelo: (Mimoso.) - ¿Celosa por un hombre? (Le besa a mano.) Mi reina.

Cándida: -Sí… porque contigo nunca se sabe… no tienes límites.

Marcelo: - No exageres…Eso no es lo más importante...

Cándida: - ¿Ah, no? ¿Y que es lo más importante?

Marcelo: (Molesto.) - ¡Sacarnos esta mujer de encima! Está convencida que la choque, tiene miedo que me escape… que no le pague…me siento perseguido…

Cándida: - Bueno…espero que vengan los del seguro pronto…

Marcelo: (Rogando.) - ¡Es tu casa, dile que se vaya!

Cándida: - Marcelo, no puedo ser descortés con ella, además me cae simpática…

Marcelo: (Molesto.) - ¡No sé por qué… pero a mi me resulta antipática!

Cándida: - Ya se va a ir, a mi tampoco me agrada tener el móvil policial en la puerta… pero ya se va a solucionar todo mi amor.

Marcelo: (Simulando.) - Sí, eso espero… y que sea pronto…así nos quedamos solitos.

Cándida: - Sí, mi amorcito… quiero quedarme solito con vos… ¡Has tenido mucha  tensión en la mañana de hoy!

Marcelo: (En víctima.) - ¡Sí, mucha! ¡Demasiada presión para un solo hombre!

Cándida: (Sensual.) - Enseguida vuelvo.

Marcelo: (Tierno.) -No demores mucho mi amor… no puedo estar mucho tiempo sin ti.

Cándida: (Le tira un beso al aire.) -¡Bonito!

(Cándida ingresa al dormitorio. Marcelo espía por la ventana y entra rápidamente a la cocina.)

Casa de Marcelo.

Luis: (Ingresa de la calle. Llama.) -¡Abril! ¡Abril! (A la mujer policía.) Pase señora...adelante. (Ingresa a la cocina. En off.) ¡Abril…! ¿Estas allí?

Mujer Policía: (Entrando.) - Permiso…Buenos días…

Nona: (Asustada tira el tejido por el aire. Grita.) - ¡Ahhhhh! ¡La policía seguro que es uno ladrone disfrazado...madonna santa! (Levanta los brazos.) ¡Non cobre la jubilación todavía! ¡Non tengo plata!

Mujer Policía: (Sorprendida.)  - ¡Cálmese señora! No soy una ladrona…

Nona: (Aterrada.) - ¿No? ¡Ma’ nunca se sabe! ¡Los policia juegan a lo ladrone y lo ladrone a lo policías!

Mujer Policía: - Baje los brazos, no he venido a robarle…

Nona: (Sin bajar los brazos. Desconfiada.) -¡Lo otro día vi a la televisiones uno ladrone que se disfrazo de policia carabinieri e le robo a una jubilada tuto los ahorro!

Mujer Policía: - Quédese tranquila, nadie le robará nada.

Nona: (Sin bajar los brazos. Desconfiada.) -¿Y qué suchese? ¿Si non vino a robare a que vino?

Mujer Policía: -Quédese tranquila señora…un accidente de tránsito…Marcelo Calabrese dejo…

Nona: (Dramática.) - ¿Dejo de vivir? ¡Se murió Marchelo! ¡Ay, santo Dío!

(Abril viste muy elegante y de delicado gusto. Abril sale del dormitorio. Luis sale de la cocina. La nona llora desconsoladamente.)

 Nona: -¡Tan bueno que era el Marchelo! ¡Que perdida para este mundo!

Abril: (Alarmada.) -¿Qué sucede Nona? ¿Por qué llora?

Luis: (Sigue en personaje.) -¿Qué pasó?

Nona: (Histérica.) - ¡Ay, se murió el Marchelooo! ¡Que desgracia Madonna santa!

Abril: (Asustadísima.) -¿Qué pasó señora? ¿Quién se murió?

Mujer Policía: (Serena.) -No sé quién se murió…vengo porque hubo un accidente de tránsito… ¿Marcelo Calabrese es su esposo?

Abril: (Angustiada.) -Sí, claro es mi esposo… ¿Qué le pasó?

Mujer Policía: - ¿Podría llamar a su esposo? Tengo que hacerle unas preguntas… me pasaron esta dirección de la compañía de seguros…

Abril: - Pero Marcelo no está aquí… desapareció…no sé dónde está…desde anoche que no tengo noticias de él…

Luis: (Afeminado.) -¡Ay, está prófugo!

Mujer Policía: (Maliciosa.) - ¿Se fugó? ¿Se esconde cómo un delincuente?

Nona: (Asustada.)  -¡Ay…el Marchelo es uno delincuente…e’ lo persigue lo carabinieri!

Abril: -¡Cálmese nona, por favor!

Mujer Policía: -Necesito un testigo en la causa… ¿Podría ser usted?